Hubo manifestaciones en varios países, algunas para protestar contra la acción militar israelí-estadounidense, otras para celebrar la destitución de Alí Jamenei.
En Nueva York, los manifestantes se congregaron en Times Square para protestar contra los ataques aéreos israelíes y estadounidenses contra Irán. No fue hasta la madrugada del domingo cuando los medios estatales iraníes informaron de que el ayatolá Ali Jamenei había muerto en la acción.
El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció horas antes la muerte del líder religioso. Varios manifestantes irano-estadounidenses dijeron que no apoyaban otra guerra, mientras que otros calificaron el asesinato de Jamenei de "acto valiente".
Los iraníes residentes en Australia lo celebraron cuando, al conocer la noticia, unas 200 personas corearon y bailaron frente a la embajada iraní en Canberra, ondeando banderas australianas, estadounidenses, israelíes y viejas banderas iraníes.
El Gobierno australiano ha dicho que apoya las medidas del gobierno estadounidense para impedir que Irán amenace la paz y la seguridad internacionales, mientras que la ministra de Asuntos Exteriores, Penny Wong, ha pedido que se proteja a los civiles, afirmando que su país no quiere que la situación se convierta en un conflicto regional.
Los israelíes expresaron su esperanza de que Irán se libre del régimen actual, el régimen teocrático, es decir, la institución de los ayatolás. El sábado, varios cohetes impactaron en Tel Aviv, causando graves daños en varios edificios.
En Karachi, Pakistán, al menos seis personas murieron después de que cientos de manifestantes asaltaran el consulado estadounidense y se enfrentaran a la policía. Varias personas resultaron heridas en los disturbios. Las autoridades afirman que han conseguido controlar a las multitudes que protestaban.