Chipre está en el centro de la movilidad militar con F-16 griegos y turcos, así como fuerzas navales de países europeos. Los expertos subrayan que la situación sigue bajo control, y que el equilibrio de poder y la vigilancia diplomática de Estados Unidos y la OTAN garantizan que se eviten tensiones
Chipre ha estado en el centro de la evolución geopolítica del Mediterráneo oriental en las últimas semanas, ya que la crisis de Oriente Próximo ha aumentado considerablemente la movilidad militar en la región. La presencia de cazas griegos y turcos en la isla, así como el despliegue de fuerzas navales de países europeos, crean un entorno militar especialmente denso que, según los analistas, no se traduce necesariamente en una tensión greco-turca inmediata.
Fuerzas navales de Grecia, Francia, España y Gran Bretaña se han desplegado frente a Chipre, mientras que Londres también ha reforzado su presencia militar en las bases británicas de la isla. Al mismo tiempo, los aviones de combate turcos F-16 se han vuelto a desplegar en los territorios ocupados, en una medida que ha provocado un acalorado debate tanto a nivel político como estratégico.
El profesor de Derecho Internacional y Política Exterior de la Universidad Panteion y diputado de Nueva Democracia, Angelos Syrigos, cree que el despliegue de cazas turcos no altera sustancialmente el equilibrio de poder en la isla.
Como señala, ya existe una importante presencia militar turca en la parte norte ocupada de Chipre. "Actualmente hay 35.000 soldados turcos, 200 tanques, unos 500 vehículos blindados de transporte de tropas y unos 200-250 cañones autopropulsados en el territorio de la isla", subraya, subrayando que todas estas fuerzas son consecuencia de la ocupación en curso de la parte norte de la isla.
Según él, el traslado de seis F-16 turcos a los territorios ocupados es más político que militar. "No cambia nada que Turquía retire seis F-16 mientras Chipre está a tiro de piedra del territorio turco. Lo hizo puramente por razones internas", señaló, añadiendo que la medida también está relacionada con las reacciones que ha provocado en Turquía la presencia de fuerzas europeas y griegas en torno a la isla.
Según él, es especialmente interesante la reacción, o más bien la ausencia de una reacción enérgica de Ankara ante la presencia de combatientes griegos en Chipre. "Lo sorprendente es que los turcos no hayan dicho ni una palabra sobre el descenso de cuatro F-16 griegos, que ahora tienen su base permanente en el aeropuerto de Pafos. Esto no ha ocurrido nunca históricamente en los últimos sesenta y seis años", afirmó.
Según él, esta actitud se explica por la situación general de seguridad en la región. "Creo que está directamente relacionada con los acontecimientos en Oriente Próximo. Dado que hay una guerra en la región en general y que Europa intenta proteger a la República de Chipre, Turquía no tiene margen para abrir ese frente", afirma.
Al mismo tiempo, subraya que Chipre es desde hace décadas uno de los lugares más militarizados del mundo, lo que explica que la concentración de tantas fuerzas militares en la isla no cause necesariamente preocupación entre los expertos.
Por otra parte, el profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Kandir Has, Serhat Guvants, ofrece una interpretación diferente del despliegue de cazas turcos. Según señala, la medida de Ankara es en gran medida una reacción a la presencia de fuerzas navales griegas en la parte sur de Chipre, pero también una respuesta a la presión pública sobre el Gobierno turco.
"Si ocurre algo y no hay medios militares turcos desplegados en la isla, el Gobierno se encontrará en una posición difícil", afirma. Explica que los F-16 turcos no se han desplegado en respuesta a una posible amenaza balística, sino que podrían desplegarse principalmente contra otro tipo de amenazas.
"No son una respuesta a una amenaza balística, pero podrían ser más útiles contra amenazas como los drones. Teniendo en cuenta que Turquía mantiene una importante presencia militar en la isla, proteger a estas tropas y a los turcochipriotas es una prioridad", afirma.
Sin embargo, la presencia de tantos activos militares en una zona geográfica relativamente pequeña crea un entorno operativo especialmente complejo. Guvants advierte que en caso de crisis podría producirse una grave saturación demedios aéreos en el espacio aéreo de la región.
"En caso de crisis o de ataque a la isla, podría producirse una superpoblación de medios aéreos en el aire", afirma. Sin embargo, añade, existen mecanismos de coordinación para reducir el riesgo de accidente. "Afortunadamente, todas las partes implicadas son miembros de la OTAN y existen procedimientos para evitar colisiones en el aire", señala. También señala el papel de Estados Unidos en la arquitectura de seguridad más amplia de la región, y su influencia en las decisiones de Atenas y Ankara.
"Cualquiera que provoque una escalada o tensión en este conflicto será probablemente acusado por Estados Unidos de distraer del esfuerzo principal. Así que ni Atenas ni Ankara pueden resistir una posible postura hostil de Estados Unidos. Por eso ambas partes mantendrán la cautela", subraya.
Al mismo tiempo, recuerda que también existen las bases británicas dominantes en Chipre, desde las que también operan aviones de combate. "No debemos olvidar que hay bases soberanas británicas en la isla y que Gran Bretaña ha desplegado allí aviones de combate Typhoon", señala.
A pesar del aumento de la presencia militar y de la complejidad de la situación, los expertos coinciden en que Chipre sigue bajo control, con el equilibrio de poder y la vigilancia diplomática de Estados Unidos y la OTAN actuando como elementos disuasorios clave