Los investigadores probarán también un prototipo de "sistema de alerta temprana" para los cambios en los glaciares de Groenlandia, mientras el deshielo sigue acelerándose.
Un equipo internacional de científicos está decidido a comprender con qué rapidez los glaciares en deshielo de Groenlandia están empujando al océano Atlántico hacia un 'punto crítico de inflexión climática'.
Como parte de un proyecto de cinco años conocido como GIANT (Greenland Ice sheet to Atlantic Tipping Points), investigadores de 17 socios, dirigidos por el British Antarctic Survey (BAS), viajarán este verano a la isla autónoma para una expedición de dos meses.
Financiados por la Agencia de Investigación e Invención Avanzadas del Reino Unido (ARIA, por sus siglas en inglés), los investigadores esperan cuantificar el volumen de agua de deshielo que liberan los glaciares de los fiordos de los fiordos de Groenlandia, cómo entra en el océano Atlántico Norte y cómo este proceso repercute en el sistema climático global.
Por qué el punto de inflexión de Groenlandia preocupa a todo el mundo
Las capas de hielo menguantes de Groenlandia ya han contribuido con alrededor de una quinta parte del aumento del nivel del mar a escala global, a medida que las emisiones que atrapan el calor disparan las temperaturas.
Según el Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo de Estados Unidos, la capa de hielo de Groenlandia contiene suficiente agua como para elevar el nivel del mar en todo el planeta 7,4 metros si se derritiera por completo. Por cada centímetro que sube el nivel del mar, alrededor de seis millones de personas en el planeta quedan expuestas a inundaciones costeras.
El deshielo de Groenlandia también vierte grandes cantidades de agua dulce al océano, algo que preocupa a los científicos por su posible impacto en un importante sistema de corrientes del Atlántico conocido como giro subpolar. Este sistema transporta calor desde los trópicos hasta el Atlántico Norte y regula las temperaturas y el tiempo en Europa y Norteamérica.
Sin embargo, el agua dulce del deshielo puede "taponar" el giro subpolar, bloqueando la formación de agua más cálida y densa que alimenta la gran cinta transportadora oceánica global que distribuye calor y nutrientes por todo el mundo. Algunas estimaciones advierten de que el giro subpolar podría cambiar en los próximos 4 años.
La carrera por entender el deshielo de los glaciares de Groenlandia
A pesar de las implicaciones tan claras, los científicos aún no tienen una imagen precisa de cómo interactúan realmente los glaciares de los fiordos de Groenlandia y los 200 fiordos estrechos de la isla con el océano que los rodea.
Por ello, los investigadores viajarán este verano a Groenlandia equipados con un sofisticado conjunto de tecnologías, entre ellas drones aéreos, robots marinos autónomos, satélites e instrumentos que pueden incrustarse directamente en el hielo glaciar.
Este sistema coordinado de observación permitirá a los investigadores acercarse como nunca a los glaciares, desde el escaneo de grietas individuales en el hielo hasta el seguimiento del flujo de agua de deshielo y de icebergs hacia el Atlántico Norte.
Estos datos se introducirán después en varios modelos informáticos y se utilizarán para desarrollar un prototipo de sistema de alerta temprana que pueda avisar con antelación de cualquier cambio rápido en los glaciares.
"Este es un proyecto enormemente ambicioso y urgente", afirma la doctora Kelly Hohan, cocreadora de GIANT y climatóloga en el BAS.
"Sabemos que Groenlandia está perdiendo hielo a un ritmo sin precedentes y que esto afectará al océano que la rodea: desde los fiordos costeros, tan importantes para las comunidades de Groenlandia, hasta las grandes corrientes que llevan calor a Europa occidental".
GIANT se centrará en dos tipos de glaciares en Groenlandia que ofrecen "visiones contrastadas pero complementarias" sobre su estabilidad. Se trata de glaciares de marea cerca de Kangerlussuaq, en el sureste de Groenlandia, y del glaciar Petermann, en el noroeste de la isla.
"Intentar construir sistemas de modelización capaces de captar cambios abruptos de los glaciares es una apuesta audaz y arriesgada", explica el profesor Paul Holland, que dirige los trabajos de modelización informática de GIANT.
"La ciencia es compleja y existe una posibilidad real de que no logremos predecir pérdidas repentinas de hielo".
Aun si el proyecto no sale como está previsto, Holland sostiene que los científicos habrán mejorado igualmente su capacidad de predicción del clima y su comprensión de cómo podría afectar Groenlandia al océano en el futuro.
Un sistema de alerta temprana para los glaciares de Groenlandia
Los investigadores confían en que, al avanzar hacia un sistema de alerta temprana, los gobiernos puedan estar mejor preparados para adaptarse a las consecuencias del cambio climático.
Este sistema en línea combinaría observaciones por satélite, datos de campo y modelos estadísticos de glaciares para prever cuándo puede aumentar de forma repentina la pérdida de hielo hacia el Atlántico Norte.
Sarah Bohndiek, del programa Forecasting Tipping Points de ARIA, señala que actualmente los científicos no pueden prever cuándo se cruzarán los puntos de inflexión climáticos, lo que nos deja "mal preparados para afrontar las consecuencias potencialmente irreversibles" de superar esos umbrales.
"Desarrollar un sistema de alerta temprana es necesario para proporcionar a los gobiernos, la industria y, en general, a la sociedad la información que necesitan para reforzar su resiliencia y acelerar la adaptación proactiva al clima", añade.