El precio de la gasolina y el diésel en España encadena varias semanas al alza tras el inicio del conflicto con Irán, impulsado por el encarecimiento del petróleo y la tensión en el suministro energético.
Tres semanas después del inicio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, el impacto en los precios energéticos es ya evidente en los mercados energéticos globales. En España, los combustibles han registrado una escalada muy rápida: la gasolina se ha encarecido en torno a un 18,9% desde el 28 de febrero, mientras que el diésel acumula una subida cercana al 31,1%, según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).
Según los últimos datos disponibles del Boletín Petrolero de la Unión Europea, el precio medio se sitúa en 1,709 euros por litro para la gasolina y 1,837 euros para el diésel. Sin embargo, estas cifras, que reflejan una media, no muestran toda la realidad del mercado: en muchas estaciones de servicio, especialmente en grandes ciudades y autopistas, ambos carburantes ya se aproximan o incluso superan los 2 euros por litro.
El encarecimiento actual destaca no solo por su magnitud, sino por su velocidad. En apenas 20 días, los precios han subido más deprisa que en el arranque de la guerra de Ucrania en 2022, cuando el aumento fue más gradual en ese mismo periodo. Este repunte acelerado evidencia una mayor tensión en los mercados energéticos, en un contexto donde el suministro global de petróleo se ha visto directamente amenazado.
El principal factor detrás de esta subida es el precio del crudo, que se mueve en torno o por encima de los 110 dólares por barril, tras dispararse en las últimas semanas. Desde niveles cercanos a los 60 dólares a comienzos de año, el incremento ha sido muy significativo. El bloqueo del estrecho de Ormuz, clave para el tránsito de petróleo mundial, y los ataques a infraestructuras energéticas han reducido la confianza en el suministro y presionado al alza los precios.
Aún por debajo de los máximos de 2022
Pese al fuerte incremento, los carburantes todavía no han alcanzado los niveles récord de 2022, cuando la gasolina superó los 2,14 euros por litro y el diésel rondó los 2,10 euros tras varios meses de guerra en Ucrania. No obstante, la tendencia actual abre la puerta a que esos máximos puedan volver si el conflicto se prolonga en el tiempo.
Aún así, el impacto en los consumidores es notable. Llenar un depósito medio de 55 litros cuesta actualmente alrededor de 94 euros en gasolina y supera los 100 euros en diésel, con incrementos de entre 15 y 20 euros por repostaje respecto a semanas anteriores.