La empresa KNDS presenta en Múnich nuevas tecnologías militares basadas en Ucrania que ya están transformando el campo de batalla.
En un pabellón de Múnich se alinean equipos pesados: obuses, vehículos blindados y sistemas no tripulados. Entre ellos, pantallas y simulaciones. La empresa de defensa franco-alemana KNDS quiere mostrar cómo será la guerra del futuro: digital, interconectada y en tiempo real.
La experiencia de Ucrania sirve como base para este desarrollo. "Con soluciones digitales avanzadas, las llamadas 'edge', podemos calcular rutas en milisegundos y ofrecer información en tiempo real que resulta clave para el soldado", explica Matthias Nohl, responsable de digitalización de KNDS, durante el Día de los Medios celebrado en Múnich.
El objetivo es claro: proteger al máximo a las tropas en sus desplazamientos y, al mismo tiempo, garantizar que alcancen su destino con la mayor rapidez posible.
Uno de los elementos clave son los drones, capaces de detectar objetivos a larga distancia y generar grandes volúmenes de datos de forma simultánea. "Hoy en día existen drones que pueden identificar numerosos objetivos a distancias muy largas", señala Olivier Fort, director de marketing de KNDS y exoficial de artillería. "El desafío es gestionar esa cantidad de información que llega al mismo tiempo".
El reto: distinguir objetivos reales
Según Fort, la clave está en diferenciar entre amenazas reales y señuelos. "La cuestión es si merece la pena lanzar una misión de fuego contra el objetivo detectado", explica. A partir de ahí, se decide también el tipo de munición más adecuada en función del objetivo.
Durante la jornada se presentaron sistemas como el obús Caesar, el vehículo de combate Boxer o el lanzacohetes múltiple Mars 3, todos ellos integrados en un campo de batalla cada vez más controlado por software. "El sistema puede indicar automáticamente qué tipo de respuesta es más eficaz", explica Christoph Muser, responsable de soluciones de misión en KNDS. Por ejemplo, si detecta un objetivo de alto valor, puede recomendar el uso de artillería por su mayor alcance.
Los sistemas terrestres no tripulados también ganan protagonismo. Vehículos como el Centurio X20, equipado con un cañón de 20 milímetros, ya han sido probados en Ucrania, según la compañía. "Estos sistemas ya están operativos y han sido utilizados por soldados ucranianos", afirma Romain Le Berre, responsable de exportación de robótica. Están especialmente diseñados para escenarios asimétricos, donde pueden reforzar a las tropas frente a amenazas superiores.
Hasta hace poco, la robótica terrestre se limitaba a pequeños dispositivos, principalmente para desminado o desactivación de explosivos. Sin embargo, plataformas de mayor tamaño como estas apenas se han empezado a desplegar recientemente. Lo que KNDS mostró en Múnich no es tanto una visión de futuro como una realidad que ya está en marcha.