Alemania ha concluido su misión en la base de Malbork, retirando sus cazas Eurofighter y a 150 soldados desplegados en el flanco oriental de la OTAN. El contingente, que operaba desde finales de 2025, ha realizado centenares de interceptaciones para frenar las incursiones de aviones desde Rusia.
La Fuerza Aérea alemana retira sus Eurofighter de Polonia y da por concluida su misión. Unos 150 soldados de la Bundeswehr, entre ellos pilotos, técnicos, especialistas en logística, fuerzas de protección de instalaciones y Policía militar, han abandonado la base de Malbork, en el norte del país, y regresan a Alemania.
En una publicación en X, el mando supremo de las Fuerzas Armadas polacas agradeció el apoyo de la Bundeswehr y lo calificó de "un gesto de cooperación sumamente importante en el marco de la defensa colectiva". La misión estaba prevista desde el principio hasta marzo de 2026, por ahora se desconoce quién sustituirá a las tropas alemanas en Malbork.
El despliegue se llevó a cabo en diciembre del año pasado en el marco de la denominada misión Policía Aérea Reforzada ('NATO Enhanced Air Policing'). Su objetivo era reforzar la protección del flanco oriental de la Alianza ante las amenazas de Rusia, por ejemplo ante las reiteradas violaciones del espacio aéreo y las peligrosas aproximaciones de cazas rusos.
Una y otra vez se produjeron situaciones peligrosas que exigieron la intervención de cazas de la OTAN. En estos casos, la misión tiene como finalidad vigilar el espacio aéreo, mostrar presencia y poder reaccionar con rapidez en caso de emergencia.
A lo largo del año pasado se multiplicaron este tipo de incidentes sobre el mar Báltico, Polonia y los países bálticos. Observadores militares interpretan estos vuelos como una demostración deliberada de fuerza por parte de Moscú. Al hacer que sus aparatos vuelen reiteradamente cerca de las fronteras de la Alianza, Rusia pone a prueba de forma calculada la capacidad de reacción de la OTAN.
Según datos de la OTAN, solo en 2023 se registraron más de 300 despegues de alerta, en los que cazas aliados interceptaron aviones militares rusos.
El mar Báltico vive una situación tensa
Las violaciones del espacio aéreo de los Estados bálticos son mucho más frecuentes. Hace menos de una semana, el 18 de marzo, un caza ruso penetró en el espacio aéreo de Estonia. Según el ministro de Exteriores estonio, Margus Tsahkna, se trataba de un avión de combate ruso Su-30 que permaneció aproximadamente un minuto en el espacio aéreo estonio. También en este caso se activó la misión de vigilancia aérea de la OTAN en el Báltico y despegaron aviones de la Fuerza Aérea italiana para interceptarlo.
El Su-30SM es un caza polivalente biplaza de las Fuerzas Aéreas rusas y forma parte de la familia Su-30. El aparato está considerado especialmente maniobrable y está diseñado tanto para el combate aire-aire como para ataques contra objetivos en tierra.
Gracias a sus modernos radares, misiles guiados y armamento de precisión, el avión puede realizar tanto misiones de reconocimiento como de combate. En la región del mar Báltico este modelo aparece con frecuencia en operaciones de interceptación de la OTAN, por ejemplo en acercamientos peligrosos al espacio aéreo aliado o escoltando a aviones de reconocimiento rusos.