Donald Trump ha ordenado instalar una estatua de Cristóbal Colón en la Casa Blanca, una réplica de un monumento retirado tras las protestas de 2020, lo que ha reabierto el debate en EE.UU. sobre la memoria histórica.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha ordenado la instalación de una estatua de Cristóbal Colón en los terrenos de la Casa Blanca, en una decisión que ha generado un intenso debate político y cultural en el país. La escultura ha sido colocada frente al edificio de oficinas ejecutivas Eisenhower, junto al complejo presidencial, y es una réplica de un monumento inaugurado en 1984 en Baltimore que fue derribado durante las protestas antirracistas de 2020.
Aquellas movilizaciones se desencadenaron tras la muerte de George Floyd, un ciudadano afroamericano que falleció en Minneapolis después de que un policía lo inmovilizara durante varios minutos, en un suceso grabado en vídeo que provocó indignación global. Su muerte dio lugar a una de las mayores oleadas de protestas por los derechos civiles en Estados Unidos en décadas, enmarcadas en el movimiento Black Lives Matter, y desencadenó una revisión crítica de símbolos históricos asociados al racismo, la colonización y la opresión.
En ese contexto, numerosas estatuas de Colón fueron retiradas o derribadas en distintas ciudades estadounidenses, como Chicago, reflejando un cambio social más amplio en el que parte de la población cuestiona la glorificación de figuras vinculadas a la expansión europea en América.
Según la Casa Blanca, la iniciativa actual busca reivindicar la figura del navegante, cuyas expediciones financiadas por la Corona de Castilla a finales del siglo XV marcaron el inicio de la expansión europea en el continente americano. No obstante, su legado ha sido objeto de creciente revisión histórica en las últimas décadas. Investigaciones recientes han reavivado el debate sobre sus orígenes y su identidad, lo que evidencia que su figura sigue siendo motivo de estudio y controversia en el ámbito académico.
Trump ha descrito a Colón como "el héroe estadounidense original", en línea con su política de reforzar una visión tradicional del pasado. "En esta Casa Blanca, Cristóbal Colón es un héroe, y el presidente Trump se asegurará de que sea honrado como tal durante generaciones", aseguró Davis Ingle, portavoz de la Casa Blanca, en un comunicado oficial.
La estatua, donada por organizaciones italoestadounidenses, se enmarca en una estrategia más amplia del mandatario republicano para restaurar símbolos históricos retirados en los últimos años. En este sentido, Trump ya había impulsado la recuperación del Día de Colón en el calendario oficial, en sustitución del Día de los Pueblos Indígenas promovido por la anterior Administración.
La decisión ha sido interpretada por sus partidarios como un gesto de defensa del legado cultural occidental y del orgullo nacional. Sin embargo, críticos y organizaciones sociales consideran que supone una reivindicación de una figura vinculada al inicio de la colonización y a los abusos contra los pueblos indígenas.