La ciudad de Lisboa ha probado cuatro sirenas de alerta de tsunami en la zona ribereña para preparar a la población en caso de catástrofe. El ejercicio fue organizado por el Ayuntamiento y Protección Civil.
Cuatro sirenas de alerta de tsunami sonaron el martes en la zona ribereña de Lisboa para poner a prueba los procedimientos de evacuación en caso de catástrofe. El ejercicio de seguridad, denominado LisbonWave2026, tuvo lugar entre las 10:30 y las 12:00 y duró entre 20 y 30 minutos.
La Praça do Império, la Ribeira das Naus, el Passeio Carlos do Carmo y la Doca de Alcântara fueron las zonas en las que sonaron las campanas de alerta, por ser propensas a sufrir graves daños debido a su proximidad al río. Además de las sirenas, se emitieron mensajes de voz que decían: "ejercicio, alerta de tsunami" en portugués e inglés, para que la gente se pusiera a salvo.
El pasado noviembre se realizó una prueba de evacuación tras la instalación de las primeras sirenas. También se realizó un ejercicio el 9 de marzo con el objetivo de encontrar la mejor solución para una posible evacuación. Está previsto que el sistema de alerta de tsunamis crezca hasta un total de 10 sirenas en 2029, que estarán repartidas por todo el frente marítimo de Lisboa.
Ejercicios en el Día Internacional de la Protección Civil
El nombre LisbonWave26 se eligió estratégicamente, ya que también puede ser entendido por turistas y residentes extranjeros. El ejercicio fue organizado por el Ayuntamiento, en colaboración con Protección Civil, en el marco del Día Internacional de la Protección Civil, que se celebra en marzo.
"La ciudad está expuesta a diversos riesgos naturales, como terremotos, tsunamis e inundaciones, entre otros. Ejercicios como LisbonWave26 son esenciales para reforzar la cultura de prevención y seguridad frente a estos riesgos, contribuyendo de forma decisiva a que la población disponga de toda la información y esté preparada para las situaciones de emergencia a las que pueda enfrentarse en el futuro", afirmó el alcalde de Lisboa, Carlos Moedas, en un comunicado.
El director de los Servicios Municipales de Protección Civil, André Fernandes, dijo en el mismo comunicado que "Siempre que haya un temblor sísmico, como medida de precaución, los ciudadanos deben alejarse lo más posible de la zona ribereña -incluso en un lugar donde no haya alerta de tsunami- para buscar un lugar más alto y seguro."
Lisboa es una zona de importante probabilidad sísmica
La capital portuguesa y el sur del país se consideran zonas de probabilidad sísmica relevante a escala europea, según las Instalaciones Europeas de Peligrosidad y Riesgo Sísmico. Un mapa publicado en la web de la organización muestra Lisboa y Faro pintadas de naranja, lo que significa que no son zonas de mayor riesgo (púrpura), pero aun así deben tomarse precauciones.
Sólo siete de los 24 distritos que componen la ciudad de Lisboa tienen a disposición de los ciudadanos un 'mapa de supervivencia': el Plan Local de Emergencia (PLE), según el diario digital Mensagem de Lisboa.
El PLE debe ser puesto a disposición de todos los distritos de Lisboa, para que la población conozca el plan de prevención y actuación en una situación de riesgo, como un terremoto o un tsunami. Este proyecto fue elaborado por el Ayuntamiento de Lisboa en 2018, pero hasta ahora solo los distritos de Alcântara, Alvalade, Beato, Campo de Ourique, Misericórdia, Olivais y São Domingos de Benficahan publicado el plan, según la misma fuente.
Los datos del Eurobarómetro muestran que, entre los países europeos, los portugueses son los más preocupados por las catástrofes naturales agravadas por el cambio climático (91%). Esto refuerza la necesidad de que los distritos de Lisboa den a conocer los planes de prevención y los puntos seguros, además de actualizar los mapas cada vez que se realicen obras relevantes.
El terremoto de 1755, que desencadenó un enorme tsunami, dejó su huella en la capital portuguesa y fue uno de los más mortíferos de la historia. En aquella época no existían procedimientos para hacer frente a este tipo de catástrofes, que causaron la muerte de al menos 10.000 personas.