El documento, sin consecuencias para la abundante exportación de gas argelino hacia la Península Ibérica, se revocó hace cuatro años tras el apoyo del Gobierno de Sánchez al plan marroquí y estadounidense para el Sáhara Occidental.
El Gobierno de Argelia ha comunicado que reactivará el Tratado de Amistad con España tras el posicionamiento exterior del Gobierno español sobre los bombardeos sobre Irán por parte de Israel y Estados Unidos, así como por el genocidio llevado a cabo en Gaza, cuestiones muy sensibles a lo largo del Magreb y del mundo árabe.
Abdelmayid Tebún, el presidente argelino, ha transmitido públicamente este mensaje ante el ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, durante una visita diplomática por parte de este reunirse con su homólogo Ahmed Attaf y con el ministro de Hidrocarburos y Minas, Mohamed Arkab. Argelia es, junto con Estados Unidos, el principal proveedor de gas natural de España: un producto económicamente muy competitivo al transmitirse a través del gasoducto submarino Medgaz.
El tratado se suspendió en verano de 2022 por parte de Argelia tras la decisión española de apoyar el plan pactado entre Marruecos y Estados Unidos para el Sáhara Occidental. Este enterraba 'de facto' cualquier pretensión de independencia para los saharauis que viven en la excolonia española mediante una cesión de competencias menores, mientras la Defensa o las relaciones exteriores recayesen sobre el Rey marroquí. Argelia, principal aliado internacional del Sáhara Occidental, reaccionó con esta medida ante la cesión.
"Hoy puedo decir que la amistad y la asociación entre España y Argelia está ya en un nuevo estado", ha declarado Albares ante los medios. Los dos países vecinos retomaron sus relaciones con la vuelta del embajador argelino a Madrid a finales de 2023, que se ha reflejado con un incremento del 270% interanual en 2025 de las importaciones españolas.
El tratado hasta ahora suspendido consta de ocho principios generales, entre los que se encuentran el respeto a la legalidad internacional, la igualdad soberana, la no intervención en asuntos internos, la abstención de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza, el arreglo pacífico de controversias, la cooperación al desarrollo, el respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales.