Las cuatro centrales térmicas de carbón de Italia, actualmente en reserva, podrían reactivarse si se agravan los problemas de suministro de gas y petróleo.
Italia aplazará hasta 2038 el cierre definitivo de sus centrales térmicas de carbón, 13 años más tarde de lo previsto inicialmente. La prórroga se ha incluido en la última ley energética aprobada el martes.
Forma parte de la estrategia del Gobierno de derechas de Giorgia Meloni para rebajar los objetivos climáticos en plena crisis energética agravada por la guerra de Irán. La decisión contrasta con la de otros países de la UE, cuya infraestructura de energías renovables está sirviendo de amortiguador frente a las repercusiones.
El aplazamiento es "justo y responsable"
Las cuatro centrales de carbón de Italia, actualmente en reserva, podrían reactivarse si se agravan los problemas de suministro de gas y petróleo, afirmó este mes el ministro de Energía, Gilberto Pichetto Fratin.
El país tenía previsto dejar de utilizar carbón a finales de 2025, tal como recogía su Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) de 2024. El aplazamiento del cierre hasta 2038 aún debe ser aprobado por el Senado, aunque se espera que reciba el visto bueno. La decisión ha recibido un amplio respaldo entre los ministros del Gobierno.
"Todas las fuentes de energía, al menos en el futuro inmediato, deben aprovecharse al máximo", afirma el ministro de Asuntos Europeos y del Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia, Tommaso Foti. La Liga, socio de Gobierno que propuso el aplazamiento, sostiene que es "justo y responsable" dada la gravedad de la crisis energética.
Sin embargo, los grupos ecologistas y la oposición de centroizquierda han criticado la medida, y el líder del partido ecologista Europa Verde, Angelo Bonelli, ha acusado al Gobierno de "negligencia climática".
La inversión en renovables da sus frutos
Alemania también ha advertido de que podría tener que ralentizar el cierre de sus centrales de carbón para garantizar el suministro energético. "Ahora debemos avanzar rápidamente en la construcción de centrales de gas", declaró el canciller Friedrich Mer en una conferencia, y añadió: "Es posible que incluso tengamos que mantener durante más tiempo conectadas a la red las centrales de carbón existentes si la crisis energética continúa y llega a producirse una escasez real".
En otros países de la UE, sin embargo, las inversiones en renovables están dando resultado. Desde 2019, España ha duplicado su capacidad eólica y solar, con más de 40 GW adicionales, más que cualquier otro país de la UE salvo Alemania, cuyo mercado eléctrico es el doble que el español.
Como consecuencia, el precio de la electricidad en España está mucho menos expuesto al vaivén del coste del gas, que aumentó un 55% el día siguiente al inicio de la guerra de Irán y ha seguido subiendo.
En el Reino Unido, unos vientos récord han permitido batir una nueva marca de generación renovable. El 26 de marzo, la producción eólica británica alcanzó un máximo histórico de 23.880 megavatios, suficiente para abastecer a 23 millones de hogares.
Un nuevo análisis de SolarPower Europe concluye que el aprovechamiento de la energía solar ha ahorrado a Europa más de 100 millones de euros al día desde el 1 de marzo, lo que se traduce en ahorros totales de más de 3.000 millones de euros. Si los precios del gas se mantienen elevados, los expertos calculan que los ahorros totales en 2026 podrían alcanzar hasta 67.500 millones de euros.