El clima extremo agravado por el calentamiento se convierte en el mayor reto para los agricultores mientras el precio del cordero sigue disparado
Mientras millones de europeos se preparan para disfrutar del tradicional asado de cordero esta Pascua, los ganaderos han dado la voz de alarma por la escalada de precios.
Un nuevo análisis de Zero Carbon Analytics para la Energy and Climate Intelligence Unit (ECIU) concluye que los sucesivos choques climáticos registrados desde 2022 han encarecido el cordero en el Reino Unido entre un siete y un 21 por ciento cada vez.
La investigación advierte de que, para los 2,6 millones de hogares británicos que consumen cordero con regularidad, esto ha supuesto 168 libras (unos 192,64€) de coste adicional en los últimos tres años.
En la Europa continental, los precios de la carne también se han disparado, con algunos países registrando subidas de más del 20%. Según datos de Eurostat, el precio global de los alimentos aumentó un 3,3% el año pasado, ligeramente por encima de la tasa media de inflación del bloque, del 2,5%.
El precio del cordero se encareció un 7,2%, lo que lo convierte en uno de los alimentos que más suben en Europa. El chocolate, otro producto estrella de Pascua, registró el mayor aumento, mientras los fenómenos meteorológicos extremos siguen poniendo en riesgo el futuro de la producción de cacao.
El precio del cordero se dispara
"A medida que las familias y las comunidades se reúnen para celebrar esta Pascua, el coste del cambio climático empieza a notarse en casa", afirma Chris Jaccarini, analista de ECIU para cuestiones de tierra, alimentación y agricultura.
"El precio del cordero está por las nubes después de que las sequías, el calor extremo y las lluvias intensas hayan disparado los costes de producción de los ganaderos, debilitando el crecimiento de los pastos y sin dar tiempo a que se recuperen las mermadas reservas de heno de las que dependen".
La crisis climática provocada por el ser humano está haciendo que los fenómenos extremos sean más frecuentes y más intensos. Por cada grado que sube la temperatura del aire, la atmósfera puede retener en torno a un 7% más de humedad, lo que puede dar lugar a lluvias más intensas y abundantes.
El análisis concluye que las fuertes lluvias registradas en el Reino Unido en el invierno de 2023-2024 añadieron cinco libras extra (5,73€) al precio de un asado de cordero en la Pascua de 2024, y otras siete libras (8,03€) en la de 2025.
Los expertos señalan que esto demuestra que, incluso en un país templado y de renta alta con un sector agrícola muy desarrollado, los episodios de meteorología extrema pueden dejar "efectos sobre los precios sorprendentemente persistentes".
"Aquí, en el oeste de Gales, el clima extremo es nuestro mayor desafío", explica Jack Cockburn, ganadero ovino en Ceredigion.
"Hemos encadenado dos inviernos muy lluviosos, lo que ha supuesto un crecimiento deficiente de los pastos por la saturación de agua en los suelos y los bajos niveles de luz debidos al cielo muy nublado. Esto se traduce en corderos que llegan al matadero con menos peso y menos carne por animal".
¿Debe desaparecer el cordero del menú de Pascua?
A escala mundial, la alimentación y la agricultura generan un tercio de las emisiones totales de gases de efecto invernadero, solo por detrás de la quema de combustibles fósiles.
En la UE, los alimentos de origen animal representan entre el 81% y el 86% de las emisiones totales de GEI de la producción de alimentos, pero solo aportan el 21% de las calorías y el 64% de las proteínas.
El cordero, en particular, se ha señalado de forma constante como uno de los productos que más dañan el medioambiente en el sector alimentario, ya que contribuye a las mismas condiciones que están afectando a los ganaderos.
Según la calculadora de huella de carbono CO2 Everything, una ración de 100 g de cordero equivale a 29,6 km recorridos en coche y genera 5,84 kg de CO2 equivalente.
El histórico informe de la Comisión EAT-Lancet de 2025, elaborado por 70 destacados expertos de 35 países, concluye que las emisiones agrícolas de GEI podrían reducirse en un 15 por ciento si el mundo adoptara una dieta predominantemente basada en vegetales. Según los investigadores, este cambio también podría evitar en torno a 15 millones de muertes al año.
Las organizaciones de defensa de los animales critican desde hace tiempo el apetito de Europa por los corderos, que se sacrifican cuando tienen entre cuatro y ocho meses.
Según Eurostat, el año pasado, entre marzo y abril, se importaron a Italia desde el resto de Europa nada menos que 153.863 corderos. Estos animales soportan viajes muy largos que pueden durar hasta 30 horas, a menudo en condiciones de hacinamiento y con muy poco espacio.