Alemania impulsa en Lusacia un ambicioso proyecto para transformar antiguas minas de lignito en el mayor paisaje de lagos artificiales de Europa, un megaproyecto entre Brandeburgo y Sajonia que alcanzará un nuevo hito clave este verano.
Según la Agencia Federal de Medio Ambiente, Alemania cuenta con más de 12.000 lagos naturales. A estos se suman cientos de masas de agua artificiales: en 2003 ya se contabilizaban 575 lagos formados en antiguas minas de lignito a cielo abierto, y su número seguirá creciendo en las próximas décadas conforme se inunden nuevos yacimientos.
La mayoría se concentran en Brandeburgo, Sajonia-Anhalt, Sajonia y Renania del Norte-Westfalia. Sin embargo, ninguno alcanza la magnitud del ambicioso proyecto que se está desarrollando en Lusacia, entre Berlín y Dresde.
De explotación minera a paisaje acuático
Durante la época de la RDA, la extracción de lignito superó los 2.000 millones de toneladas, realizada a más de 60 metros de profundidad. Esta actividad dejó enormes cicatrices en forma de cráteres. El primer paso hacia la transformación llegó en 1967 con la inundación del lago Senftenberg, hoy convertido en el mayor paisaje acuático artificial de Europa, con puertos, canales y zonas de acampada.
En torno a estos espacios ha surgido incluso una nueva identidad territorial, con localidades como Neu-Seeland, nacidas al calor de este paisaje transformado. Paradójicamente, sin la minería, Lusacia seguiría siendo una región con escasos lagos, ya que su suelo arenoso y permeable dificulta la formación natural de masas de agua. De hecho, el propio nombre 'Lusacia' proviene del término eslavo 'Luzica', que significa "pantano".
Un proyecto de dimensiones colosales
El llamado Lakeland lusaciano abarca actualmente 23 lagos artificiales que ocupan unas 14.000 hectáreas. El plan prevé conectar diez de ellos mediante canales navegables, creando una superficie continua de 7.000 hectáreas apta para el ocio. Hasta ahora, cuatro de los 13 canales proyectados ya están finalizados y otros seis siguen en construcción.
La recuperación de estas antiguas explotaciones corre a cargo de la empresa pública Lausitzer und Mitteldeutsche Bergbau-Verwaltungsgesellschaft (LMBV), que gestiona 19 minas desde los años 90. En total, la compañía trabaja en el desarrollo de unos 50 grandes lagos postmineros, 24 de ellos en Lusacia. "Es un proceso que llevará al menos dos generaciones", explica el experto Uwe Steinhuber.
Miles de millones para reconstruir el paisaje
La transformación no ha sido barata. Hasta la fecha, la reorganización de la minería en Lusacia ha supuesto una inversión de unos 7.000 millones de euros, mientras que el coste total del proyecto, incluyendo otras regiones, ronda los 13.800 millones. Crear un solo lago seguro puede costar entre 200 y 600 millones de euros.
El proyecto se financia principalmente con fondos públicos: un 75% proviene del Gobierno federal y el 25% restante de los estados federados. En los próximos 25 años, se prevé que sean necesarios otros 4.800 millones de euros para completar la transformación.
Ingeniería para crear un "mar interior"
Desde hace más de dos décadas, un centro de control en Senftenberg coordina el proceso de inundación. El agua se extrae de ríos como el Neisse, el Spree y el Schwarzer Elster y se dirige hacia los lagos. Sin esta intervención, llenar una mina podría tardar entre 80 y 100 años.
Cada lago presenta retos específicos: estabilizar los terrenos, gestionar aguas subterráneas con alto contenido mineral o construir complejos sistemas de entrada y salida. Además, la introducción de agua fluvial neutra es clave para evitar la acidificación de los lagos.
Actualmente, la superficie total de agua alcanza los 130 kilómetros cuadrados y se espera que llegue a 144, casi tanto como el lago de Como en Italia. La diferencia es que este "mar interior" alemán es fruto de la ingeniería y no de la naturaleza.
Más allá del turismo, estos lagos desempeñan una función estratégica: actúan como reservas de agua para ríos como el Spree y el Schwarze Elster, especialmente en periodos de sequía.
El lago Sedlitz, última pieza del proyecto
El lago Sedlitz, antigua mina activa entre 1938 y 1980, es el último gran componente en desarrollo. Con 1.400 hectáreas, se convertirá en el mayor lago recreativo de la región. Su apertura al público está prevista para abril, tras completar trabajos como la retirada de madera sumergida y la estabilización del terreno.
El próximo gran hito llegará el 29 de junio de 2026, cuando cinco lagos quedarán conectados mediante canales navegables, formando una superficie continua de unas 5.000 hectáreas. Recorrerlos por agua supondrá un trayecto de unos 50 kilómetros.
Turismo en auge
El proyecto ya está teniendo impacto económico. En 2025 se registraron unas 800.000 pernoctaciones, con especial crecimiento del turismo procedente de la República Checa. El objetivo es alcanzar 1,5 millones en los próximos años, impulsando sectores como la hostelería, la restauración y el ocio.
El caso de Lusacia se perfila como ejemplo para otras regiones mineras en proceso de reconversión. La combinación de restauración ambiental, planificación territorial y desarrollo turístico está convirtiendo lo que fue una "herida" industrial en uno de los paisajes más singulares de Europa.
Además, con el cierre progresivo de las minas activas previsto hasta 2038, el proceso continuará, consolidando esta transformación única: de territorio minero a destino natural y turístico de referencia.