Irán ejecuta a Amirali Mirjafari y asegura que intentó quemar una mezquita de Teherán y colaborar con Israel y Estados Unidos, mientras varias organizaciones de derechos humanos denuncian el aumento de las ejecuciones.
Irán ha ejecutado este martes a un hombre condenado, presuntamente, por intentar incendiar una importante mezquita de Teherán y por colaborar con Israel y Estados Unidos durante las protestas previas a la guerra, según asegura el poder judicial del régimen de Teherán.
El hombre, identificado como Amirali Mirjafari, ha sido acusado de ser "uno de los elementos armados que colaboraban con el enemigo, que había intentado incendiar la Gran Mezquita de Gholhak y era el líder de la red antiseguridad del Mossad". La agencia estatal Mizan ha confirmado que el reo ha sido ahorcado esta misma mañana.
Según estas mismas informaciones oficiales, Mirjafari habría confesado tras su detención haber participado en las protestas de enero, haber causado daños a la propiedad pública y haber provocado incendios con botellas llenas de gasolina. Sin embargo, grupos de derechos humanos, entre ellos Amnistía Internacional, han expresado reiteradamente su preocupación por el uso de confesiones obtenidas bajo coacción o tortura en el sistema judicial iraní.
Otros informes apuntan a un fuerte aumento de las ejecuciones por parte de la teocracia persa. La relatora especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en Irán, Mai Sato, afirmó en un informe publicado el 9 de marzo que solo en enero de 2026 fueron ejecutadas al menos 100 personas.
Las organizaciones de derechos humanos han advertido de que muchos más manifestantes podrían enfrentarse a la pena capital, aunque sigue siendo difícil verificar cifras exhaustivas. El jefe de la judicatura iraní, Gholamhossein Mohseni Ejei, ha pedido que se agilice la ejecución de las sentencias contra los acusados de participar en los disturbios o de presunta colaboración con adversarios extranjeros, entre ellos Israel y Estados Unidos.
Anteriormente este declaró que penas como "la confiscación de bienes y la ejecución" deberían aplicarse con mayor celeridad, describiendo la situación como una "guerra a gran escala" contra el país. El presidente estadounidense, Donald Trump, y funcionarios de la Casa Blanca han afirmado públicamente que Irán detuvo o canceló la ejecución de unas 800 personas en enero. Sin embargo, informes independientes y relatos de grupos de derechos humanos no han corroborado una pausa clara y verificable a esa escala.
Los grupos de derechos humanos también advierten de que pueden ser inminentes nuevas ejecuciones, como la de Bita Hemmati, que se cree que es una de las primeras manifestantes conocidas que se enfrentan a la pena de muerte en relación con los disturbios de enero.