El carguero de propiedad griega Epaminondas fue atacado por una cañonera iraní cerca del estrecho de Ormuz horas después de la prórroga del alto el fuego.
Pocas horas después del anuncio de la prórroga del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, se produjo un grave incidente de seguridad en el golfo Pérsico, al ser atacado un carguero de propiedad griega cerca del estrecho de Ormuz.
Según una autoridad marítima regional, el buque, el Epaminondas, de bandera liberiana, fue atacado por una cañonera iraní mientras navegaba en aguas internacionales, en las proximidades de una de las rutas marítimas más importantes del mundo. El incidente se produce en un contexto ya tenso en la región, donde la navegación sigue siendo especialmente vulnerable.
Las mismas fuentes indican que, antes del ataque, el barco estaba siendo vigilado de cerca por un buque de la Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC). Poco después, fue alcanzado por disparos que causaron importantes daños, principalmente en el puente de mando. A pesar de la gravedad del incidente, al parecer, la tripulación está a salvo y, por el momento, no se han registrado incendios ni impacto medioambiental.
El suceso tuvo lugar a unas 15 millas náuticas de la costa de Omán, en circunstancias aún poco claras. El Epaminondas, que transportaba contenedores, sufrió daños significativos, pero no corría peligro inmediato de hundirse, según las primeras evaluaciones.
La agencia de noticias semioficial Tasnim News Agency afirmó que el barco "ignoró las advertencias de las Fuerzas Armadas iraníes" y luego recibió disparos que causaron "graves daños". Sin embargo, otros informes rebaten esta versión, afirmando que no se había producido ninguna comunicación ni advertencia antes del incidente.
Al mismo tiempo, las autoridades investigan si el barco habría recibido un supuesto permiso para transitar por el estrecho de Ormuz y la posible autenticidad de ese mensaje. No se descarta la hipótesis de fraude o desinformación, que podría haber llevado a la tripulación a interpretar erróneamente la situación.
El ataque se produce en un momento especialmente delicado, ya que Irán ha advertido en repetidas ocasiones de que podría cerrar el estrecho de Ormuz si no se levanta el bloqueo naval estadounidense de sus puertos. Este paso es clave para el mercado energético mundial, ya que por él transita alrededor del 20% de las exportaciones globales de petróleo.
El incidente podría intensificar la preocupación internacional por la seguridad de la navegación y por el curso de los esfuerzos diplomáticos en la región, en un contexto en el que cualquier nueva escalada tendría importantes repercusiones geopolíticas y económicas a escala mundial.