Qatar ha instado este martes a la diplomacia ante la incertidumbre que rodea a las conversaciones entre Estados Unidos e Irán, advirtiendo de que la prolongación de las tensiones podría tener repercusiones a escala mundial.
Qatar ha instado este martes a poner fin a la guerra con Irán y a retomar las negociaciones, afirmando que está en contacto con todas las partes mientras la incertidumbre rodea las conversaciones entre Estados Unidos e Irán en Islamabad.
"La crisis es nuestra, y de nuestra región. Por eso mantenemos contactos directos", declaró el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Majed al Ansari, en una rueda de prensa en Doha. Al Ansari añadió que Qatar apoya el mantenimiento del alto el fuego mientras persista la incertidumbre sobre si las conversaciones avanzan.
"Nuestro llamamiento no ha sido otro que el de poner fin a esta guerra y volver a la mesa de negociaciones", declaró. "Qatar apoya la continuación del alto el fuego hasta que haya una resolución diplomática. Estamos escuchando informes contradictorios y estamos bastante preocupados".
"No queremos hablar del fracaso de las negociaciones", dijo Al Ansari. "El mundo entero está apoyando estas negociaciones, incluidos nosotros. Y nosotros estamos apoyando a nuestros hermanos de Pakistán".
Riesgos mundiales por la interrupción de Hormuz
La incertidumbre sobre las conversaciones se produce cuando las tensiones entre Washington y Teherán siguen sin resolverse, lo que plantea dudas sobre si la diplomacia puede lograr un resultado más duradero.
Qatar también ha advertido de que cualquier interrupción prolongada podría acarrear consecuencias más allá de la región, aunque afirma que puede soportar posibles perturbaciones.
"Hoy, este cierre se deja sentir en los hogares y en la electricidad que llega a ellos en países situados a miles de kilómetros de esta zona", declaró Al Ansari, aludiendo al impacto más amplio en los flujos energéticos mundiales.
El estrecho de Ormuz, una arteria clave para el transporte internacional de petróleo y gas, se ha convertido en el centro de las crecientes tensiones, y los mercados mundiales vigilan de cerca cualquier perturbación.
Doha ha insistido repetidamente en la necesidad de una solución diplomática más amplia y ha advertido de que una escalada de la tensión no sólo pondría en peligro la región, sino también la economía internacional en general.