Los aficionados a los dinosaurios saben que, en las aguas del Cretácico tardío, mandaban los tiburones de afilados dientes y los reptiles marinos conocidos como mosasaurios y plesiosaurios.
El gran depredador que merodeaba los mares en la era de los dinosaurios, hace 100 millones de años, podría haber sido el pulpo. Nuevos análisis de mandíbulas fosilizadas revelan que enormes pulpos similares a un kraken cazaban junto a otros depredadores marinos. Contaban con ocho brazos y cuerpos alargados que alcanzaban hasta 19 metros, rivalizando con otros reptiles marinos carnívoros.
"Estos kraken debieron de ser un espectáculo impresionante", afirmó por correo electrónico el paleontólogo de la Universidad de Alabama Adiel Klompmaker, que no participó en la nueva investigación.
Los aficionados a los dinosaurios saben que, en las aguas del Cretácico tardío, mandaban los tiburones de afilados dientes y los reptiles marinos conocidos como mosasaurios y plesiosaurios.
¿Por qué los pulpos suelen quedarse fuera de ese panorama? Los científicos han estudiado a gigantescos parientes de los pulpos que vagaban cuando los dinosaurios poblaban la Tierra, y también algunos pulpos pequeños que perforaban almejas. Pero como sus cuerpos blandos se conservan mal, es difícil determinar con precisión qué tamaño llegaron a alcanzar.
Tampoco ayuda la percepción de que los invertebrados blandos, criaturas sin columna vertebral, no eran lo bastante formidables como para figurar entre los grandes depredadores. Sin embargo, los picos de los pulpos, formados por quitina endurecida, son lo bastante resistentes como para triturar animales con concha y huesos.
Minería digital de fósiles para identificar restos de antiguos pulpos
En el nuevo estudio, los investigadores analizaron las mandíbulas de 15 antiguos fósiles de pulpo hallados anteriormente en Japón y en la isla de Vancouver, en Canadá. También identificaron 12 mandíbulas más en Japón gracias a una técnica que desarrollaron, denominada minería digital de fósiles, que escanea minuciosamente las rocas en secciones transversales para revelar fósiles ocultos en su interior.
Compararon esas mandíbulas con las de pulpos actuales para estimar el tamaño que podían alcanzar los animales, y determinaron que los antiguos pulpos medían entre siete y 19 metros de longitud. La mandíbula más grande era considerablemente mayor que la de cualquier pulpo moderno, explicó por correo electrónico el coautor y paleontólogo Yasuhiro Iba, de la Universidad de Hokkaido.
También comprobaron que las mandíbulas de los ejemplares más grandes presentaban un fuerte desgaste, con arañazos, muescas y bordes redondeados, lo que sugiere que "los animales trituraban una y otra vez presas duras como conchas y huesos", añadió Iba. Los resultados se publicaron el jueves 23 de abril en la revista 'Science'.
Qué comían los pulpos gigantes
Sin analizar el contenido del estómago de esos pulpos, es difícil saber con certeza de qué se alimentaban o si realmente competían con otros grandes depredadores por sus presas. Es posible que comieran peces o caracoles, capturando y despedazando las presas con sus brazos flexibles.
Buscar fósiles de pulpo en otros lugares podría ayudar a los científicos a comprender mejor qué papel desempeñaban en las redes alimentarias antiguas, señaló el paleontólogo Neil Landman, del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York.
"Es un planeta muy grande", recordó Landman, que tampoco participó en el nuevo estudio. "Así que aún tenemos mucho que examinar para reconstruir la evolución del ecosistema marino a lo largo del tiempo".