La vida de los artistas Skip y Katherine Khangurra cambió por el efecto David Attenborough. Fundaron su empresa Libra Fine Arts después de ver los programas del divulgador.
Es probable que David Attenborough pase a la historia como el divulgador de la naturaleza más querido del planeta cuando cumple 100 años. Attenborough comenzó su carrera televisiva como productor en prácticas en la 'BBC' en 1952, Attenborough supervisó la primera emisión en color de la historia en Europa y pronto se convirtió en la voz de referencia de los documentales de naturaleza más populares del mundo.
Hasta la fecha ha escrito, presentado o narrado más de 100 documentales, incluida la galardonada serie 'Life', que muestra los extraordinarios extremos a los que llegan los animales y las plantas para sobrevivir. Además de su narrativa melódica y su evidente pasión por el mundo natural, Attenborough ha terminado inspirando a una nueva generación de conservacionistas, amantes de los animales y activistas medioambientales.
El efecto David Attenborough
El trabajo de Attenborough es tan convincente que sus seguidores han acuñado la expresión efecto David Attenborough, que demuestra cómo los problemas que aborda han impulsado cambios reales.
Una encuesta de 2019 de GlobalWebIndex, que entrevistó a 3.833 personas en Estados Unidos y el Reino Unido, reveló que cuando Attenborough lanzó un llamamiento a actuar contra los residuos plásticos en la segunda temporada de 'Planet Earth', las búsquedas de reciclaje de plásticos se dispararon un 55% en el Reino Unido. Tras la emisión del documental, las personas encuestadas declararon una reducción del 53% en su consumo de plástico de un solo uso.
Sin embargo, no solo la gente corriente que ve la televisión en casa se ha inspirado en la obra de Attenborough. Tras las impactantes imágenes del arrastre de fondo en 'Ocean', donde los barcos arrastran pesadas redes lastradas por el lecho marino para capturar peces y arrasan con todo a su paso, el Tribunal General de la UE mantuvo la prohibición de la pesca de aguas profundas en zonas del Atlántico ricas en vida marina.
David Attenborough, una fuente constante de inspiración
La vida de los artistas Skip y Katherine Khangurra cambió por el efecto David Attenborough. Fundaron su empresa Libra Fine Arts después de ver los programas del divulgador. "Los dos crecimos viendo en televisión los programas de Attenborough, cautivados por sus extraordinarias locuciones", explica Katherine, de 42 años, a 'Euronews Earth'.
"Skip, de 57 años, suele inspirarse para dibujar después de ver una serie, ya sean pingüinos de 'Planeta Helado' o gorilas de 'Una historia de gorilas'. La realización de estos programas es extraordinaria, muestra un nivel de detalle increíble en cada escena, a veces incluso hasta el último pelo de cada animal".
La pareja, que vive en Windsor (Inglaterra), asegura que la obra de Attenborough ha sido para ellos una constante fuente de inspiración, como lo ha sido para muchos otros artistas en todo el mundo. En una ocasión regalaron a Attenborough algunas de sus estampas de fauna y recibieron como respuesta una nota manuscrita 'preciosa'. "El tiempo y el cuidado que dedicó a escribirnos personalmente nos emocionó mucho", afirma Katherine.
La próxima generación aprende sobre la fauna
Actualmente, Katherine y Skip utilizan su arte como recurso educativo para las familias, ayudan a los padres a enseñar a sus hijos los nombres y características de distintas especies y a que conecten con la fauna.
"Es maravilloso observar esos momentos de curiosidad y conexión, y especialmente bonito ver cómo la próxima generación aprende sobre los animales y construye ese vínculo para el futuro", señala Katherine.
Un estudio de 2022 con 842 alumnos de primaria, publicado en la revista científica 'Global Ecology and Conservation', concluyó que la disposición de los niños a conservar los animales silvestres se relacionaba positivamente tanto con la frecuencia de contacto directo con la naturaleza (tiempo al aire libre) como con el contacto indirecto (ver programas de naturaleza o leer libros sobre el tema), así como con su conocimiento y afinidad por las distintas especies.
"El conocimiento de las especies por parte de los niños y la afinidad que sentían por ellas también se asociaban positivamente con la frecuencia de contacto con la naturaleza, tanto en sus formas directas como indirectas", señala el estudio.
"Por tanto, la conservación de la fauna se beneficiaría de la educación ambiental y de políticas de cuidado infantil que permitan a los niños pasar tiempo al aire libre y aprender sobre la naturaleza de múltiples maneras".