Autoridades de Sudáfrica recuperan los restos de Gabriel Batista, empresario portugués de 59 años, tras abatir a un cocodrilo de 5 metros. La víctima fue arrastrada por el río Komati el 27 de abril. El Gobierno luso confirmó la identidad tras analizar el ADN.
Los restos mortales de un ciudadano portugués fueron extraídos de un cocodrilo en Sudáfrica. Gabriel Batista, de 59 años, habría sido atrapado por el animal después de ser arrastrado por las aguas del río Komati, cuando intentó cruzar un puente semisumergido debido a las fuertes lluvias. Iba al volante de una furgoneta que no resistió la fuerza de la corriente.
El misterio en torno a la desaparición del ciudadano portugués, cuya identidad fue confirmada a la agencia Lusa por el Ministerio de Asuntos Exteriores, se venía intensificando desde hacía varios días. El empresario, propietario de un hotel en la provincia de Mpumalanga, fue dado por desaparecido el 27 de abril.
Después de localizar el vehículo en el que viajaba en la orilla del río, donde hay varios cocodrilos, los investigadores se fijaron en la presencia de un animal aparentemente hinchado y con dificultades para moverse.
El cocodrilo, de unos 600 kilos y casi cinco metros de largo, tampoco reaccionaba a la presencia de personas, un comportamiento que lo hacía diferenciarse del resto de los reptiles.
"Sabemos por experiencia propia que, cuando los cocodrilos acaban de hacer una comida abundante, no se muestran muy activos y necesitan tumbarse al sol para que su sistema digestivo empiece a funcionar", explicó el capitán Johan Potgieter al canal de noticias sudafricano eNCA.
Las autoridades acabaron decidiendo practicar la eutanasia al animal para poder analizar su interior. Una vez sacrificado, el cocodrilo fue sacado del río e izado por un helicóptero. La Policía de Sudáfrica difundió las impactantes imágenes de la operación, en las que se ve a un hombre descender hasta el agua para conseguir sujetar al animal.
Las autoridades destacaron "la valentía extraordinaria y el altruismo demostrados por el capitán Johan 'Pottie' Potgieter", que descendió hasta el río, en una "operación altamente peligrosa y compleja", realizada "en condiciones extremadamente peligrosas".
La Policía confirmó la presencia de restos humanos, que fueron enviados para un análisis de ADN que confirmó la identidad de la víctima. Las autoridades siguen investigando todos los detalles del caso.
Además de los restos mortales del portugués, Potgieter confirmó a SABC News que el estómago del cocodrilo contenía cerca de seis pares de Crocs y chanclas.
"No sé decir por qué estaban allí ni por qué se los comió, pero esto demuestra que estos cocodrilos están muy activos en esta zona", añadió Potgieter.
El mismo medio de comunicación indicó que la familia del empresario desaparecido estuvo presente durante todas las operaciones de búsqueda. Devastada, la familia pidió algo de espacio para poder afrontar el trauma.
Según el 'Jornal da Madeira', el empresario madeirense, natural de la freguesia de Serra de Água, residía en Sudáfrica desde 1975, tras emigrar con sus padres.