Se trata de la primera visita de Xi a Corea del Norte en siete años. Xi y Kim se habían reunido por última vez en Pekín en septiembre, tras asistir a un desfile militar junto al presidente ruso Vladímir Putin y otros líderes extranjeros.
En una inusual visita a Corea del Norte, el presidente chino Xi Jinping prometió llevar la compleja alianza tradicional a "nuevas cotas", en un intento probable de reafirmar la influencia privilegiada de Pekín sobre su vecino mientras se acerca a Moscú.
A su llegada al aeropuerto internacional de Pionyang este lunes, Xi y su esposa Peng Liyuan fueron recibidos por el líder norcoreano Kim Jong Un en una suntuosa ceremonia de bienvenida con alfombra roja, saludo militar y multitudes vitoreando, según los medios estatales chinos.
En algunas calles de la capital también ondeaban banderas norcoreanas y chinas colocadas una junto a la otra. Xi llegó después a la plaza principal de Pionyang, donde una guardia de honor y miles de personas, entre ellas niños que saltaban con globos en las manos, participaron en un acto de bienvenida.
Los edificios que rodean la plaza estaban decorados con las banderas de ambos países, enormes retratos de Kim y Xi y pancartas rojas y amarillas que daban la bienvenida al dirigente chino y celebraban la "amistad y unidad" entre las dos naciones.
Por la noche, Kim ofreció un banquete a Xi y a su delegación. Era la primera visita de Xi a Corea del Norte en siete años. Xi y Kim se habían reunido por última vez en Pekín en septiembre, tras presenciar juntos un desfile militar junto al presidente ruso Vladimir Putin y otros líderes extranjeros.
Restablecer una influencia exclusiva
Aunque resulta extremadamente difícil verificar las informaciones difundidas por los medios estatales de Corea del Norte y de China, las crónicas sobre el encuentro destacaron un impulso conjunto para reforzar la cooperación, sin mencionar la prohibida carrera armamentística nuclear de Corea del Norte.
Ello apunta a que la cumbre arrojó resultados que ambos dirigentes pueden presentar como logros, Xi reafirma su influencia sobre Corea del Norte y Kim obtiene ciertas ventajas económicas y políticas.
Xi expresó la disposición de China a ampliar la cooperación en una amplia gama de ámbitos, entre ellos comercio, agricultura, construcción y tecnología, informó la cadena estatal china 'CCTV' en una nota publicada en internet. Según ese informe, Xi afirmó que los dos países deben reforzar la cooperación estratégica y defender con firmeza su respectiva soberanía y sus intereses de seguridad.
Por su parte, Kim afirmó que Corea del Norte y China mantendrán su amistad como "la tarea estratégica de máxima prioridad", según informó el martes la agencia oficial norcoreana KCNA, controlada por el Estado.
Kim calificó a Xi como "el más importante de los invitados de Estado" y dijo considerar que el hecho de que Xi haya escogido Corea del Norte como destino de su primer viaje al extranjero este año es "el apoyo más alentador" para el país, de acuerdo con 'KCNA'.
Kim, cuyo país ha dependido históricamente de China, se ha acercado en los últimos años a Moscú mientras amplía el programa de armas nucleares norcoreano. Ha reforzado su alianza con Putin tras enviar tropas a combatir junto a las fuerzas rusas contra Ucrania.
Recuperar una influencia exclusiva sobre Corea del Norte daría a Xi más margen de maniobra en sus contactos con el presidente de Estados Unidos Donald Trump, que ha expresado en repetidas ocasiones su deseo de reanudar la diplomacia con Kim. Xi y Trump se reunieron en Pekín el mes pasado y tienen previsto volver a verse en Estados Unidos en septiembre.
Las ambiciones nucleares de Corea del Norte
Aunque ambos países se apresuran a ensalzar su amistad, la determinación de Corea del Norte de mantener su programa nuclear ha sido un motivo constante de fricción en la relación.
Que Xi no hiciera ninguna mención pública al tema era crucial para Kim, que ansía lograr el reconocimiento internacional como Estado dotado de armas nucleares y así reclamar el levantamiento de las sanciones de la ONU contra Corea del Norte.
Esto contrasta con el viaje que Xi realizó a Corea del Norte en 2019, cuando los medios chinos recogieron que Pekín estaba dispuesto a desempeñar un papel constructivo en la desnuclearización de la península de Corea. La visita de 2019 tuvo lugar después de que fracasara ese mismo año la diplomacia nuclear de Kim con Trump.
El viaje de Xi llega apenas unas semanas después de que mantuviera conversaciones con Trump, durante las cuales la Casa Blanca afirmó que los dos líderes "confirmaron su objetivo común de desnuclearizar Corea del Norte".
Sin embargo, la influyente hermana del líder Kim Jong Un afirmó en vísperas de la visita que el programa de armas nucleares de Corea del Norte era "una línea sin posibilidad de marcha atrás".