Con más del 99% del escrutinio completado, Keiko Fujimori supera a Roberto Sánchez por algo más de 39.000 votos. Sin embargo, las actas impugnadas y los recursos pendientes siguen alimentando la incertidumbre en una de las elecciones más reñidas de la historia reciente de Perú.
La incertidumbre electoral en Perú continúa más de una semana después de la segunda vuelta presidencial.
Con el escrutinio ya por encima del 99%, Keiko Fujimori ha ampliado su ventaja sobre Roberto Sánchez hasta los 39.115 votos, un margen todavía estrecho que la mantiene al frente del recuento mientras prosigue la revisión de las actas impugnadas y observadas.
Con el 99,383% del escrutinio completado, Fujimori reúne el 50,107% de los votos y aventaja a Sánchez, que obtiene el 49,893%. Pese a ello, el resultado definitivo sigue pendiente de la resolución de las últimas actas observadas e impugnadas.
Según la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), todavía quedan 572 por revisar. La disputa también se mantiene en el terreno legal. El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) aceptó evaluar una solicitud presentada por Juntos por el Perú para anular 647 mesas de votación instaladas en tres ciudades de Estados Unidos.
Mientras tanto, Sánchez se reunió con dirigentes, candidatos y asesores de su formación y anunció que este jueves realizará una comparecencia pública en la que hará "anuncios muy importantes" sobre el proceso electoral.
El ajustado resultado ha vuelto a evidenciar las profundas divisiones que atraviesan Perú. Mientras Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, ha encontrado uno de sus principales apoyos entre los peruanos residentes en el extranjero, Sánchez ha cosechado mejores resultados dentro del país, especialmente en zonas rurales y entre los sectores populares.
Sea cual sea el desenlace definitivo, el próximo presidente asumirá el cargo en un contexto de fuerte polarización política y tras una década marcada por la inestabilidad institucional y la sucesión de gobiernos.