Los expertos advierten de que los intereses de los combustibles fósiles y los "ataques a la ciencia" han vuelto a bloquear uno de los debates climáticos más polémicos.
Las negociaciones semestrales de la ONU en Bonn se prolongaron anoche más allá del tiempo previsto, después de que los países no lograran acordar un mecanismo de financiación para ayudar a los países en desarrollo a adaptarse al cambio climático.
El secretario ejecutivo de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), Simon Stiell, denunció la actitud de "you-first-ism" de los países que se niegan a cumplir sus compromisos antes de que lo hagan los demás.
"Siguen existiendo profundas divisiones y queda un trabajo considerable para el periodo entre sesiones que tenemos por delante", añadió.
Aunque se registraron algunos avances en la denominada "transición justa", que busca garantizar un reparto equitativo de los beneficios de alejarse de los combustibles fósiles, las conversaciones quedaron ensombrecidas por intereses cuestionables y por el creciente escrutinio sobre quién se sienta realmente a la mesa.
Algunos sostienen que las conversaciones de Bonn se vieron frustradas por un pequeño grupo de intereses ligados a los combustibles fósiles que, a puerta cerrada, atacaron la ciencia del cambio climático, según informa la agencia francesa AFP.
Las acusaciones proceden de delegados que representan a la UE, Suiza y decenas de países en desarrollo.
"Hay poderosos intereses desesperados por proteger su riqueza y su influencia", afirma el jefe de la delegación de Fiyi, Sivendra Michael. "Estamos viendo cómo ciertos países mantienen el proceso como rehén mientras las personas más vulnerables sufren estrés térmico, mareas vivas extremas [la marea alta más alta prevista del año en un punto de la costa] y tormentas, sequías y hambrunas".
¿Bloquearon los intereses de los combustibles fósiles los avances en la conferencia climática de Bonn?
Además de enviar a sus representantes gubernamentales, los países que acuden a las negociaciones climáticas de la ONU pueden incorporar a sus delegaciones representantes no gubernamentales. Entre ellos puede haber líderes indígenas, delegados juveniles, académicos y representantes empresariales, algunos de los cuales pueden estar vinculados a los combustibles fósiles.
"Bonn sufrió ataques coordinados en las salas de negociación por parte de ese reducido grupo de intereses de los combustibles fósiles", señaló Manjeet Dhakal, asesor del bloque de Países Menos Adelantados, que agrupa a 44 naciones, sin citar a ningún país en concreto.
El 'Earth Negotiations Bulletin', que publicó informes diarios sobre las negociaciones, asegura que India y el Grupo Árabe, en el que figuran países ricos en petróleo como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, entre otros, se opusieron a los intentos de pedir a órganos científicos como el IPCC de la ONU que contrarrestaran la desinformación climática, alegando que podría utilizarse para desacreditar el debate científico legítimo.
Del mismo modo, un intento del Reino Unido y la UE de eliminar una referencia a las "perspectivas divergentes" sobre el concepto de puntos de no retorno climáticos fue rechazado por Arabia Saudí y la India, muy dependiente del carbón, que argumentaron que se trata de una cuestión ni zanjada ni clara.
India también propuso suprimir la referencia a los "cambios irreversibles" y se opuso a un texto sobre limitar la magnitud y la duración del "rebasamiento" temporal del límite de 1,5ºC del Acuerdo de París, algo que la mayoría de los delegados, incluida la UE, defendían.
Según la red Climate Action Network (CAN) Europe, los resultados científicos son claros: reducir las emisiones con mayor rapidez, lo que podría mantener a alcance el objetivo de 1,5ºC, es necesario, factible y aportará importantes beneficios para la salud, la seguridad energética, el empleo y el coste de la energía.
El martes 16 de junio, la presidenta y principal negociadora de la Alianza de Pequeños Estados Insulares (AOSIS) afirmó estar "extremadamente preocupada por los intentos de desvincular y socavar la mejor ciencia disponible" en Bonn, según AFP.
Shiva Gounden, responsable de la región del Pacífico en Greenpeace Australia Pacific, sostiene que en Bonn tuvo lugar una "guerra implacable contra la ciencia del clima" para tratar de diluir los objetivos de calentamiento.
"Pero nos negamos a permitir que estas salas se desconecten de la realidad del Pacífico, donde rebasar 1,5ºC ahogará nuestra historia y desplazará nuestro patrimonio, a medida que el agua salada se infiltra en el Vanua (tierra) que nos ha sustentado durante generaciones", añade.
Perspectivas de una eliminación progresiva de los combustibles fósiles en la COP31
Estas frustraciones no son nuevas en las negociaciones climáticas de la ONU, en las que las decisiones requieren consenso unánime.
La COP30 del año pasado en Brasil fue criticada porque concluyó con un texto final que evitó cualquier hoja de ruta para abandonar progresivamente los combustibles fósiles, pese a que se convirtió en uno de los principales puntos de fricción.
Ese resultado dio pie a la primera conferencia internacional dedicada a trazar una transición justa y ordenada lejos de los combustibles fósiles, celebrada a principios de este año en Santa Marta, Colombia. La cita se presentó como complementaria a las COP y excluyó expresamente a los lobbies de los combustibles fósiles. También se dejó fuera a Donald Trump.
"El entusiasmo en torno a una transición justa lejos de los combustibles fósiles no deja de crecer, en buena medida gracias a la reciente conferencia de Santa Marta, en Colombia, y a la próxima hoja de ruta de la presidencia brasileña de la COP", señala David Waskow, del World Resources Institute.
"Aumentan las expectativas de que los países elaboren sus propias hojas de ruta nacionales, adaptadas a su realidad, para dejar atrás los combustibles fósiles".
Vinimos a negociar un futuro mejor
AOSIS teme que los países no hayan sentado unas bases lo bastante sólidas para el éxito de la COP31, que se celebrará en Turquía en noviembre.
"Vinimos aquí a negociar un futuro mejor", afirma la enviada para el clima de las Islas Marshall, Tina Stege. "Estamos en medio de una crisis energética, corremos el riesgo de superar el umbral de 1,5ºC si seguimos dependiendo de los combustibles fósiles, algo que nos perjudica a todos, pero especialmente a los más vulnerables.
"Aquí en Bonn hemos visto ataques a la ciencia y hemos visto un esfuerzo por responder a esos ataques, procedente de las islas pero también de muchos otros. La ciencia nos dice que necesitamos 1,5ºC, nos dice que tenemos que cerrar la brecha de financiación y nos dice que el futuro será más seguro, más saludable y más habitable si tomamos decisiones valientes. Ha llegado la hora de escuchar".