Activistas climáticos y periodistas se enfrentan a obstáculos sin precedentes para acceder a una de las conferencias medioambientales más importantes del año.
Todas las miradas se dirigen esta semana a la ciudad alemana de Bonn, donde delegados de todo el mundo se reúnen para una de las mayores conferencias medioambientales del año.
La 64ª sesión de los Órganos Subsidiarios (SB64) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCC) es la primera gran ronda negociadora desde la COP30 en Belém, donde casi 200 países no lograron acordar una hoja de ruta para la eliminación progresiva de los combustibles fósiles pese al creciente impulso en ese sentido.
Las conversaciones, que comenzaron el 8 de junio y terminarán el 18 de junio, llegan en un momento de creciente presión para transformar los compromisos políticos en vías concretas de aplicación en materia de adaptación, combustibles fósiles, sistemas alimentarios, uso de la tierra, comercio y transición justa.
Una de las grandes incógnitas de la cumbre será cómo pueden articularse iniciativas políticas al margen del proceso formal de la ONU, a raíz del éxito de la conferencia de Santa Marta sobre combustibles fósiles celebrada en abril.
Sin embargo, crece la preocupación por el riesgo de que estas negociaciones climáticas sean cada vez más exclusivas e inaccesibles, sobre todo para quienes viven en países en desarrollo, que son los más afectados por el cambio climático.
Una ventana vital a las negociaciones climáticas
"Las negociaciones climáticas afectan a miles de millones de personas en todo el mundo, pero la mayoría no puede estar en la sala", afirma a Euronews Earth Mohamed Adow, fundador y director del grupo de análisis climático Power Shift Africa.
"Los encuentros informativos de la sociedad civil son una de las principales vías para que el público reciba un relato independiente de lo que sucede a puerta cerrada. Esta cuestión es especialmente importante porque muchos periodistas, en particular de países en desarrollo, no pueden asistir en persona por los costes, las trabas de visado o la reducción de los presupuestos en las redacciones".
Desde hace tres décadas, la red Climate Action Network (CAN), que agrupa a más de 2.500 organizaciones de la sociedad civil en más de 150 países, celebra ruedas de prensa diarias durante las cumbres climáticas de la ONU.
Estos encuentros son la principal vía que tienen esas organizaciones para explicar qué está ocurriendo en el interior de las negociaciones a periodistas, observadores y al público en general.
Sin embargo, este año en Bonn a CAN se le asignaron solo cinco franjas para ruedas de prensa durante toda la conferencia. En LinkedIn, Adow calificó la decisión de "estrechamiento deliberado del espacio cívico".
Tras la repercusión del mensaje de Adow en Internet, la ONU ha concedido ahora a CAN dos franjas adicionales para ruedas de prensa durante la cumbre SB64.
"Nos preocupa profundamente que el acceso de la prensa a la sociedad civil en SB64 se haya reducido de forma significativa", señala a Euronews Earth la doctora Ketakandriana "Ke" Rafitoson, directora ejecutiva de Resource Justice Network.
"Los encuentros informativos de la sociedad civil son una de las pocas formas que tiene el público de entender qué ocurre dentro de unas negociaciones altamente técnicas. Restringir ese espacio corre el riesgo de debilitar la rendición de cuentas precisamente cuando las Partes deberían estar reconstruyendo la confianza en la acción climática multilateral".
Si el proceso climático de la ONU se toma en serio la transición justa, la doctora Rafitoson sostiene que debe proteger el espacio cívico que permite que las comunidades afectadas y sus representantes sean escuchados.
Menos sociedad civil, más lobistas del petróleo y el gas
Mientras tanto, aumenta el número de lobistas favorables al petróleo que acuden a este tipo de citas. Un análisis de 2025 de la coalición Kick Big Polluters Out (KBPO) concluyó que uno de cada 25 asistentes a la COP30 era un lobista de los combustibles fósiles, un aumento del 12 % respecto a la cumbre de 2024 en Bakú, Azerbaiyán.
Según KBPO, se trata de la mayor concentración de lobistas de combustibles fósiles en una COP desde que la coalición empezó a contabilizar asistentes en 2021.
La UNFCCC no respondió de inmediato a la pregunta de cuántos lobistas participan en las conversaciones de esta semana en Bonn.
"Cuando se reduce el acceso de la sociedad civil, no solo pierden las ONG", advierte Adow.
"Periodistas, ciudadanos y comunidades de todo el mundo pierden una ventana esencial a las negociaciones. Lo que está en juego es si las voces independientes de la sociedad civil tienen una plataforma regular dentro del proceso climático de la ONU".
El gran problema de los visados en Bonn
Muchos gobiernos sostienen que las negociaciones necesitan un espacio controlado para ser eficaces, pero Baboucarr Nyang, de CAN Africa, explica a Euronews Earth que existe "una diferencia profunda entre una sala silenciosa y una sala cerrada".
"Las negociaciones pueden ser concentradas y al mismo tiempo justas", añade. "Pero cuando son sistemáticamente los delegados africanos, los habitantes de las islas del Pacífico y los representantes de las comunidades en primera línea quienes se quedan sin visado, se retrasan en las fronteras o quedan excluidos por la escalada de los precios de los hoteles, mientras las delegaciones de los países ricos llegan sin una sola barrera, eso no es gestión del proceso. Es exclusión con máscara burocrática.
Los obstáculos de visado para asistir a reuniones sobre clima no son nuevos ni exclusivos de Bonn. El Instituto Alemán de Desarrollo y Sostenibilidad (IDOS) viene alertando desde 2008 de la exclusión de delegados de los países menos desarrollados de las negociaciones climáticas de la ONU en Europa por retrasos en los trámites.
En la cita climática del año pasado en Bonn, 223 delegados de África y Asia tuvieron problemas para obtener a tiempo el visado o ni siquiera llegaron a conseguirlo. Se denegó directamente el visado a 25 solicitantes, 167 solicitudes quedaron sin tramitar y 37 sufrieron retrasos.
Burundi, Camerún, Egipto, Marruecos y Ruanda se quedaron sin un solo representante por este motivo, y la situación no deja de empeorar. Según el IDOS, los casos notificados de delegados con dificultades en la tramitación de sus visados aumentaron hasta 298.
Los activistas climáticos excluidos de las negociaciones climáticas de la ONU
Randa Khaled, de la organización medioambiental egipcia Greenish, es solo una de las muchas activistas climáticas que probablemente se perderán las negociaciones porque su solicitud de visado no se ha tramitado a tiempo.
Khaled obtuvo la acreditación de la UNFCCC, solicitó el visado, pagó 150€, preparó el viaje y presentó la documentación en plazo, pero su participación sigue siendo incierta.
Cuenta a Euronews Earth que está "devastada" por el atasco en la tramitación de visados, y añade: "Lo que hace que esto resulte especialmente frustrante es que las negociaciones climáticas insisten una y otra vez en la inclusión, la equidad y la participación.
"Sin embargo, cuando representantes de países como Egipto no pueden acceder físicamente a los espacios donde se toman las decisiones, esos principios dejan de parecer universales y pasan a sentirse condicionados".
El impacto económico también ha sido "significativo" para Khaled: "Para muchas organizaciones de base e iniciativas lideradas por jóvenes, los recursos ya son limitados. Cada visado retrasado, cada cita pospuesta y cada incertidumbre conlleva un coste económico real que las organizaciones más acomodadas de países desarrollados suelen estar en mejor posición de asumir".
Khaled sostiene que este problema persistente contradice la esencia de la gobernanza climática global y reclama que la movilidad y el acceso se traten como parte de la propia justicia climática.
Euronews Earth ha sabido que a una empleada de Powershift Africa, residente en Ghana, se le ha denegado el visado alemán.
"Imagínese pasar meses preparándose para representar a su comunidad en la reunión sobre clima más importante del mundo para que le cierren la puerta en la embajada o ni siquiera reciba respuesta", señala Nyang.
"Esta es la realidad para demasiados delegados africanos. Cuando las personas que conviven a diario con inundaciones, sequías e inseguridad alimentaria no pueden entrar en la sala, ¿cómo puede nadie calificar de justos los resultados?
"La confianza no se construye con comunicados pulidos. Se construye cuando un agricultor ugandés, una pescadora keniana o un pastor del Sahel puede ver que alguien que se le parece, que ha recorrido su mismo camino, está sentado en esa mesa".