El primer ministro británico ha anunciado que abandonará el liderazgo del Partido Laborista tras meses de presión política, aunque permanecerá al frente del Gobierno hasta que la formación elija a un nuevo líder.
El primer ministro británico, Keir Starmer, dimitió este lunes, allanando el camino para que Reino Unido tenga su séptimo primer ministro en poco más de una década.
Andy Burnham, que ganó una elección parlamentaria especial la semana pasada, es el principal favorito para sustituir a Starmer al frente del gobernante Partido Laborista, de centroizquierda.
Las elecciones de Markefield, una pequeña circunscripción situada al norte de Manchester de apenas 77.000 electores, eligieron con una holgada mayoría al candidato laborista, principal enemigo de Starmer dentro del partido y uno de los sustitutos que comienza a sonar para entrar en Downing Street.
Al ganar las elecciones, Burnham se ha hecho con un asiento en la Cámara de los Comunes, lo que le ha permitido comenzar un proceso de primarias en su partido.
Starmer logró una amplia victoria en las elecciones generales de 2024, pero una serie de errores perjudicaron gravemente su credibilidad política. De momento, el todavía primer ministro ha asegurado que seguirá ejerciendo sus funciones hasta que se produzcan esas primarias. Así que, salvo sorpresa, la fecha en el calendario para tener un nuevo primer ministro ya sería en septiembre.
Permanecerá en la residencia oficial del primer ministro, en el número 10 de Downing Street, hasta que los miembros del partido elijan a un nuevo líder en las próximas semanas.
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