Estados Unidos e Irán lograron "avances positivos" en las conversaciones indirectas celebradas en Qatar y acordaron retomar las negociaciones tras el funeral del líder supremo iraní, según confirmó Doha.
Los negociadores de Estados Unidos e Irán mantuvieron este miércoles conversaciones por separado con mediadores de Qatar y Pakistán en Doha. Según el Gobierno catarí, anfitrión de los contactos, las reuniones concluyeron con "avances positivos" y el compromiso de continuar las negociaciones.
La próxima ronda de conversaciones se celebrará "lo antes posible" una vez concluya el funeral del anterior líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, según anunció en X el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Qatar, Majed al Ansari. El funeral está previsto para este sábado en Teherán.
Por parte de Estados Unidos participaron el enviado especial para Oriente Medio, Steve Witkoff, y Jared Kushner, yerno del presidente Donald Trump. La delegación iraní estuvo encabezada por el principal negociador del país, Kazem Gharibabadi.
Las conversaciones buscan concretar un acuerdo marítimo provisional que allane el camino hacia un pacto definitivo entre ambos países. Sin embargo, persisten importantes diferencias sobre el futuro del estrecho de Ormuz y sobre el conflicto en Líbano, dos de los principales escollos de la negociación.
La complejidad de las conversaciones quedó patente este miércoles, cuando un buque encalló en el estrecho de Ormuz mientras navegaba por lo que Teherán calificó de ruta no autorizada, según informó la televisión estatal iraní. Las autoridades identificaron la embarcación únicamente como un portacontenedores extranjero y no facilitaron más detalles.
La cadena pública iraní presentó el incidente como una muestra de las reivindicaciones de Teherán sobre su control del estratégico estrecho de Ormuz, considerado por gran parte de la comunidad internacional una vía marítima de navegación internacional. En tiempos de paz, por este corredor transita aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas natural.
Desde que Estados Unidos e Israel lanzaron la guerra contra Irán el 28 de febrero, Teherán ha utilizado reiteradamente la amenaza de restringir el paso por el estrecho como uno de sus principales instrumentos de presión geopolítica, con consecuencias para los mercados internacionales de la energía y el transporte marítimo.
El estrecho de Ormuz, uno de los principales escollos
Como parte de un acuerdo provisional, Irán y Estados Unidos pactaron permitir durante 60 días el tránsito de buques sin el pago de tasas. Sin embargo, Teherán sostiene que debe conservar el control sobre las rutas de navegación y cobrar posteriormente por el paso de las embarcaciones, una exigencia que rompe con décadas de práctica en este corredor marítimo.
Estados Unidos y varios países árabes del Golfo rechazan esa posibilidad. Además, un intento de Omán y de un organismo de Naciones Unidas de habilitar una nueva ruta próxima a la costa omaní desencadenó ataques en distintos puntos de Oriente Medio durante el pasado fin de semana, poniendo de manifiesto la fragilidad de las negociaciones y la tensión que rodea al control del estrecho.