La Guardia Revolucionaria iraní aseguró haber atacado bases militares de Estados Unidos en Baréin y Kuwait en represalia por los nuevos bombardeos estadounidenses y advirtió de que ampliará sus ataques a otras bases de la región si Washington vuelve a atacar.
Estados Unidos lanzó nuevos bombardeos contra Irán en la madrugada de este jueves y Teherán respondió con ataques contra bases militares estadounidenses en Baréin, Kuwait y Qatar, en una nueva escalada que volvió a poner en peligro el acuerdo provisional destinado a poner fin a la guerra en el golfo Pérsico.
La nueva oleada de ataques se produjo horas después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, asegurara que los recientes ataques iraníes contra buques en el estrecho de Ormuz evidenciaban el fin del frágil alto el fuego. Washington ordenó los bombardeos después de que Irán atacara varios buques mercantes frente a la costa de Omán, un episodio que desencadenó una nueva respuesta militar iraní.
La Guardia Revolucionaria Islámica confirmó el jueves, en un comunicado difundido por la televisión estatal 'IRIB', que atacó bases militares estadounidenses en Baréin y Kuwait en represalia por los nuevos bombardeos de Estados Unidos.
Según Teherán, los ataques alcanzaron "infraestructuras e instalaciones clave" de las bases estadounidenses de Arifjan y Ali Al Salem, en Kuwait, y de Juffair y Sheikh Isa, en Baréin, mediante el lanzamiento de misiles y drones. Asimismo, advirtieron de que extenderán sus represalias a otras bases estadounidenses en la región si Washington vuelve a atacar territorio iraní.
Trump advierte: "Será mucho peor" si continúan los ataques
El presidente estadounidense advirtió de que, si Irán continúa atacando buques en el estrecho de Ormuz, "será mucho peor". La advertencia llegó después de que ordenara nuevos bombardeos contra Irán, un día después de los ataques contra tres embarcaciones en esta ruta marítima estratégica.
Los medios estatales iraníes informaron de explosiones en varios puntos de la costa sur del país después de que el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) anunciara una nueva oleada de bombardeos. Aviones de combate sobrevolaron la isla de Kish, mientras que explosiones sacudieron las ciudades portuarias de Bandar Abbas, Konarak y Chabahar. Algunas de ellas quedaron sin suministro eléctrico, según la agencia oficial IRNA.
Antes de ordenar los últimos bombardeos, Trump declaró que el alto el fuego con Irán había terminado, lo que llevó a Pakistán, Qatar y Naciones Unidas a pedir una desescalada del conflicto. Horas antes, el presidente estadounidense había asegurado que la nueva escalada de ataques cruzados no desembocaría en una acción militar "a largo plazo" y dejó abierta la puerta a retomar las conversaciones.
CENTCOM afirmó que los bombardeos tenían como objetivo mermar la capacidad de las fuerzas iraníes "de amenazar la libertad de navegación" en el estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado que se comercializa en el mundo.
"Estados Unidos responsabiliza a Irán de la reciente agresión injustificada contra el tráfico marítimo comercial", señaló CENTCOM en X. Por su parte, el principal negociador iraní afirmó este jueves que el estrecho de Ormuz solo permanecerá abierto bajo "condiciones iraníes".
"Estados Unidos todavía no ha aprendido que la intimidación y el incumplimiento de sus promesas ya no quedan sin consecuencias", escribió Mohammad Bagher Ghalibaf en X. "Que quede claro: si atacas, serás atacado".