Mientras Europa afronta una intensa ola de calor, lluvias torrenciales y fuertes vientos azotan varias regiones de Rusia, con inundaciones, evacuaciones y graves daños materiales en los Urales y Sochi.
Mientras Europa sufre una ola de calor, varias regiones de Rusia se han visto afectadas por lluvias torrenciales y fuertes vientos. En los Urales, el oeste del país, una fuerte tormenta derribó árboles e inundó las calles. En la región de Sverdlovsk hay más de 440 viviendas anegadas, los habitantes están siendo evacuados a puntos de alojamiento temporal, informó el jueves el Ministerio de Situaciones de Emergencia de Rusia.
En Ekaterimburgo, las calles se convirtieron en ríos en cuestión de segundos. El fuerte viento arrancó tejados, hizo saltar ventanas y derribó árboles. Debido al temporal dejaron de funcionar 49 semáforos.
En el territorio de Perm varios vagones de un tren de mercancías se salieron de las vías después de que las lluvias intensas erosionaran parte del terraplén ferroviario. No se han registrado heridos.
Las lluvias torrenciales provocaron inundaciones y corrimientos de tierra en la ciudad balneario de Sochi, en el sur del país. El río local Bzugu se desbordó y varias zonas residenciales quedaron anegadas. En una de ellas, un desprendimiento que descendió por la ladera de una colina llegó a bloquear por completo una de las calles.
"La valla cayó directamente sobre el coche, y no solo sobre uno. Es una auténtica pesadilla", relata una vecina. El tráfico quedó completamente bloqueado y varios vehículos resultaron dañados. Los vecinos han difundido en las redes sociales vídeos de las calles cubiertas de barro y basura.