El embajador estadounidense reafirmó el apoyo de Washington a la soberanía japonesa sobre las islas en disputa tras la visita de Putin, que provocó la protesta de Tokio y llevó a Japón a plantearse endurecer las sanciones contra Rusia.
Estados Unidos ha respaldado la soberanía de Japón sobre cuatro islas bajo control ruso después de que Vladímir Putin se convirtiera en el primer presidente ruso en 15 años en visitar las islas Kuriles, lo que llevó a Tokio a convocar al embajador de Moscú y calificar el viaje de "absolutamente inaceptable".
"Estados Unidos mantiene un apoyo firme a su aliado más importante y reconoce la soberanía japonesa sobre los Territorios del Norte", escribió en X el embajador estadounidense en Tokio, George Glass.
"En un momento en que la alianza entre Estados Unidos y Japón está volcada en impulsar la prosperidad en todo el Indopacífico, nos oponemos firmemente a cualquier acción que socave su paz y estabilidad", añadió Glass.
Las relaciones entre Rusia y Japón llevan décadas lastradas por las cuatro islas más meridionales de una cadena volcánica frente a la costa de Hokkaido, de las que la Unión Soviética se apoderó tras la invasión de agosto de 1945, en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial. Moscú rompió su neutralidad formal con Japón pocos días antes de la invasión.
El Gobierno japonés sostiene que las cuatro islas y los grupos de islotes que conforman los Territorios del Norte (Etorofu, Kunashiri, Shikotan y Habomai) forman parte de su territorio, que los soviéticos ocuparon ilegalmente y que Rusia ha seguido ocupando desde la disolución de la Unión Soviética en 1991.
La disputa ha impedido que los dos países firmen un tratado de paz que ponga fin formalmente a sus hostilidades. El estado de guerra se dio por terminado en 1956. Moscú ha reforzado su presencia militar en las islas tan recientemente como en diciembre de 2021, cuando desplegó sistemas de misiles de defensa costera Bastion en una isla volcánica deshabitada situada en el centro de la cadena.
La isla albergó una base del Ejército japonés antes de la ocupación soviética. La base soviética instalada posteriormente se cerró por falta de financiación tras el colapso de la Unión Soviética.
Moscú ya había desplegado sistemas de misiles Bal y Bastion en dos de las cuatro islas más meridionales en 2016. En los años siguientes, Moscú reforzó aún más su arsenal en las islas enviando sistemas de misiles antiaéreos de última generación, estableciendo una base aérea en la isla de Etorofu y desplegando cazas.
Las islas, escasamente pobladas, tienen una importancia estratégica para el Kremlin, ya que se encuentran a la entrada del mar de Ojotsk y permiten a la Flota del Pacífico rusa acceder al océano abierto sin pasar por aguas bajo control japonés. La visita de Putin fue la primera de un presidente ruso desde Dmitri Medvédev en 2010.
"Absolutamente inaceptable"
La primera ministra Sanae Takaichi declaró a los periodistas que "los Territorios del Norte son una parte inherente del territorio de Japón, tanto desde el punto de vista histórico como del Derecho internacional".
La visita de Putin "ofende los sentimientos del pueblo japonés y es absolutamente inaceptable", añadió. El ministro de Exteriores japonés, Toshimitsu Motegi, afirmó que su país "protesta enérgicamente" por la visita de Putin a la mayor de las islas, Etorofu.
La Embajada de Rusia en Japón informó de que el embajador reiteró la posición de Moscú de que las islas forman parte de Rusia y que el viaje de Putin no es "un asunto que deba tratarse con Estados extranjeros". El Kremlin presumió de la visita difundiendo un vídeo de Putin en una de las cuatro islas principales. Los medios estatales rusos señalaron que había visitado una planta de procesamiento de pescado y lo mostraron probando caviar local.
Takaichi afirmó que la visita suponía un nuevo golpe para unas relaciones ya tensas entre los dos países a causa de Ucrania y que Moscú debía entender las consecuencias. Japón impuso sanciones a Rusia después de que Moscú iniciara su invasión a gran escala de Ucrania en febrero de 2022.
Tokio también estableció controles a la exportación de tecnología con aplicaciones militares y ofreció apoyo financiero a Ucrania. Rusia respondió clasificando a Japón como un estado 'hostil'. Tokio estudia ahora reforzar esas sanciones como parte de sus contramedidas en respuesta al viaje de Putin.
Señaló que "debemos decir que esta visita ha endurecido aún más la opinión pública japonesa hacia Rusia y ha dificultado la restauración de las relaciones bilaterales a medio y largo plazo". Añadió: "Esperamos que la parte rusa comprenda plenamente la gravedad de lo ocurrido".