Washington anuló una designación vigente desde 1979, levantó restricciones económicas y permitió la inversión privada, mientras el Departamento de Estado también retiró a HTS de su lista terrorista, el grupo que Al Sharaa dirigió para derrocar a Assad.
El presidente interino Ahmed al Sharaa celebró la decisión de Washington de retirar a Siria de su lista de países patrocinadores del terrorismo, un nuevo paso hacia un importante alivio de las sanciones en medio de los esfuerzos de Damasco por reconstruir el país tras años de guerra civil.
"Hoy, Siria se libra de una mancha oscura y arranca un doloroso capítulo de su pasado para emprender un camino de desarrollo, reconstrucción y recuperación", dijo al Sharaa en un discurso pronunciado a primera hora del martes.
La decisión de Washington del lunes anuló una designación vigente desde hace décadas que implicaba severas restricciones económicas, y supone otro paso en el deshielo de las relaciones entre ambos países tras el derrocamiento en 2024 del veterano dictador sirio Bashar al Assad.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció un alivio paralelo de las sanciones.
Al Sharaa expresó su "profundo agradecimiento al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y a todas las naciones amigas y solidarias que nos han apoyado".
El Departamento de Estado de Estados Unidos también revocó la designación del Frente al Nusra, posteriormente conocido como Hayat Tahrir al Sham (HTS), como organización terrorista global. Al Sharaa dirigió el grupo que encabezó la ofensiva relámpago que derrocó a al Assad.
Anteriormente fue la rama de Al Qaeda en Siria antes de romper con la organización en 2016.
Las nuevas autoridades sirias intentan atraer inversión para sostener el país y reconstruir una infraestructura muy dañada por más de una década de guerra civil.
Un "camino hacia la prosperidad" por delante
Siria fue incluida por primera vez en la lista en diciembre de 1979, durante la presidencia de Jimmy Carter, debido al apoyo del régimen de al Assad a grupos armados palestinos y a su alianza con Teherán.
La designación conllevaba una serie de restricciones, entre ellas la prohibición de la ayuda exterior y de las exportaciones de armas estadounidenses, controles sobre las exportaciones de doble uso y límites a las relaciones financieras y comerciales.
Estados Unidos había anunciado inicialmente en julio su intención de retirar a Siria de la lista de países patrocinadores del terrorismo, una medida interpretada como un voto de confianza en al Sharaa.
Al Sharaa se reunió con Trump en la Casa Blanca en noviembre de 2025, en una visita que aceleró el deshielo entre ambos países.
La medida del lunes brindó a Siria "un camino hacia la prosperidad", según el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio.
La decisión "elimina las últimas grandes barreras a la inversión del sector privado en Siria y favorece la recuperación económica del país y su reintegración en la economía global", afirmó en un comunicado.
El ministro de Exteriores sirio, Assad al Shaibani, calificó la retirada de la lista por parte de Washington de "hito histórico" y afirmó que refleja "el compromiso del nuevo Estado sirio con la paz y la seguridad internacionales".
El ministro de Finanzas, Mohammed Barnieh, describió la medida como un "éxito de la diplomacia siria", según la agencia oficial de noticias SANA.
La medida "abre una puerta importante y largamente esperada para reforzar la integración de Siria en el sistema económico y financiero mundial, atraer inversiones y tecnologías modernas y respaldar las oportunidades de desarrollo".
El Banco Mundial calcula los daños físicos directos en la infraestructura siria en unos 108.000 millones de dólares (92.500 millones de euros), con unas necesidades totales de reconstrucción de alrededor de 216.000 millones de dólares (185.000 millones de euros), aproximadamente diez veces el PIB total de Siria en 2024.
Más de una década de guerra civil causó la muerte de unas 500.000 personas y desplazó a cerca de la mitad de la población del país antes de la guerra, cifrada en 22 millones, la mayoría de las cuales no ha regresado.
Tras la retirada de Siria, Cuba, Irán y Corea del Norte son los únicos tres países que siguen en la lista estadounidense de países patrocinadores del terrorismo.