El fabricante italiano de armas lanza Leonardo Ukraine, apuesta por drones, datos de combate para IA y pruebas del sistema antiaéreo Michelangelo, cooperación clave para la innovación tecnológica y militar
Leonardo ha abierto una nueva empresa en Kiev con el objetivo de entrar en la vanguardia de la guerra de drones, cuyo epicentro es ya Ucrania, y aprovechar los beneficios esperados para la producción y la defensa europea.
El fabricante italiano de armamento ha creado en los últimos meses la nueva Leonardo Ukraine, totalmente controlada por el grupo, según el diario Milano Finanza.
En julio, en el salón aeronáutico de Farnborough, en el Reino Unido, el propio consejero delegado de la compañía, Lorenzo Mariani, explicó que "Ucrania ha adquirido durante el conflicto una experiencia operativa sin precedentes" y que por ello se deberían "prever también formas de cooperación con la industria ucraniana de drones".
"En Ucrania se ha desarrollado una enorme capacidad técnica en aquellos sistemas que en Europa se considerarían en principio sencillos, pero que evidentemente no son sencillos de diseñar ni de producir a gran escala", explica a Euronews Elio Calcagno, investigador sénior de Defensa y Espacio del Istituto Affari Internazionali (IAI).
Añade que "es un 'valor enorme para la industria europea, también para los ministerios de Defensa que intentan planificar las compras y la programación incluso a medio y largo plazo'".
Leonardo en Ucrania: objetivos y pruebas del Michelangelo Dome
La nueva empresa está inscrita en el registro mercantil ucraniano desde mayo pasado con el objetivo declarado de realizar investigación y desarrollo científico y de ingeniería en sistemas ópticos y de navegación, y figura en el informe semestral de finales de junio del grupo Leonardo con un capital social de algo menos de 100.000€, ha indicado el 'Fatto Quotidiano'.
Además del conocimiento adquirido en Kiev, hace tiempo que se sabe que el fabricante italiano, controlado por el Ministerio de Economía, quiere probar sobre el terreno su nuevo sistema integrado de defensa aérea, el Michelangelo Dome, complementario de las baterías de Patriot estadounidenses o de los SampT europeos, para el que se prevé un volumen de negocio de unos 20.000 millones de euros en los próximos diez años.
El "laboratorio Ucrania" para la guerra del futuro
La guerra tras la invasión rusa ha convertido en cuatro años a Ucrania en un enorme experimento militar, donde la guerra de trincheras, casi propia de la Primera Guerra Mundial, del inicio se ha transformado en una sucesión de operaciones defensivas y ofensivas basada en buena medida en sistemas no tripulados.
Hasta el punto de que la industria local ha logrado no solo producir drones de bajo coste, sino convertirlos en productos de vanguardia, probados de forma continua sobre el terreno y perfeccionados a partir de los resultados obtenidos.
"En los últimos años, desde la perspectiva de países en paz como el nuestro, o Francia, Alemania y el Reino Unido, resulta evidente y extraordinaria la capacidad de los ucranianos para crear un flujo continuo de información entre la primera línea, es decir, quienes combaten, quienes en el caso de los drones los utilizan a diario, y los ingenieros de las distintas empresas", afirma Calcagno.
Entre las innovaciones introducidas, algunas tienen que ver con la navegación sin GPS, la resistencia a las interferencias electrónicas y el reconocimiento automático de objetivos.
Los esfuerzos defensivos cuentan con el apoyo del Gobierno de Kiev, que ha creado un polo estatal de innovación llamado Brave1, que agrupa en torno a 2.500 empresas especializadas en drones, guerra electrónica e inteligencia artificial.
Además, el polo productivo dispone del Brave1 Dataroom, desarrollado en colaboración con la empresa estadounidense Palantir, que pone a disposición datos visuales y térmicos recogidos en condiciones reales, útiles para entrenar algoritmos capaces de reconocer e interceptar amenazas aéreas.
Que se trata de una ventaja estratégica lo han entendido ya Alemania, con varias de sus empresas, y la Unión Europea, que en el marco del rearme del continente y de la ayuda militar a Kiev ha reforzado la cooperación con la industria ucraniana tanto a nivel de Estados miembros como a través de fondos europeos.
Según el 'Fatto Quotidiano', Bruselas habría puesto a disposición hasta 60.000 millones de euros para la cooperación con la defensa de Kiev, que mientras tanto ha publicado licitaciones para la producción de drones de ataque de largo alcance, aeronaves de vigilancia que utilicen fibra óptica y un vehículo no tripulado para el transporte de mercancías.
La clave de los datos procedentes del campo de batalla
Si la experimentación de nuevas armas ha pasado a menudo de los simuladores a los campos de batalla, no es ningún secreto que resulte aún más importante en la era de la inteligencia artificial. La obtención de datos en tiempo real, como en otros ámbitos, constituye el recurso clave para afinar el diseño de los sistemas de defensa y producir otros más eficaces.
El encuentro en primavera entre el ministro italiano de Defensa, Guido Crosetto, y su homólogo Mykhailo Fedorov, el gurú de la nueva guerra híbrida de Kiev posteriormente destituido por el presidente ucraniano Zelensky, parecía ir en esa dirección.
En este contexto se enmarca también la licencia británica anunciada con motivo del reciente viaje a Kiev del primer ministro Andy Burnham para la producción en Ucrania del misil de crucero (alcance de 250-500 kilómetros) Storm Shadow-Scalp, cuyo control comparten Reino Unido, Francia e Italia (que asegura no haber dado su visto bueno).
De hecho, quien los fabrica es MBDA, compañía participada en un 37,5% respectivamente por Bae Systems y Airbus y en un 25% por Leonardo. Al igual que ocurre con los drones, el uso de misiles en un contexto real supone una ventaja para los fabricantes.
"Totalmente", continúa el investigador del IAI, "para entender, por ejemplo, la reacción de los sistemas de defensa aérea rusos, cuántos de estos misiles consiguen pasar, en qué condiciones, en qué zonas. Son, sin duda, informaciones útiles para quienes diseñan estos sistemas" hoy y en el futuro, concluye Calcagno.