España conquistó el bronce en el Mundial femenino de baloncesto tras imponerse a Alemania (81-57), anfitriona y cuarta clasificada. La selección se queda a un paso de repetir la plata de 2014, pero cierra el torneo con buenas sensaciones y sienta las bases de un futuro prometedor.
La selección española femenina de baloncesto cerró el Mundial de Alemania con una valiosa medalla de bronce tras imponerse con claridad a la anfitriona por 81-57. El equipo de Miguel Méndez recupera así el sabor del podio ocho años después de su último bronce, aunque se queda a un paso de la plata conquistada en 2014.
Más allá del resultado, España deja una imagen ilusionante gracias a un bloque joven que ha competido de tú a tú con las grandes favoritas, incluida Estados Unidos en semifinales. Salvo el tropiezo ante Mali, el combinado español mantuvo un nivel sobresaliente durante el torneo.
La lucha por el bronce se decidió tras el descanso. Después de una primera mitad igualada, España quebró el encuentro en el tercer cuarto gracias a un ataque equilibrado. España rompió el partido tras el descanso con un espectacular parcial que llevó la ventaja hasta los 15 puntos. Iyana Martín y Raquel Carrera lideraron el despegue ofensivo, mientras la defensa española bloqueaba a una Alemania cada vez más desconectada del partido.
El dominio en el rebote (27-17), con Elena Buenavida como referente, fue otra de las claves del encuentro. Aunque varios triples alemanes redujeron momentáneamente la distancia, España encaró el último cuarto con diez puntos de ventaja.
Dos triples consecutivos de María Conde y Maite Cazorla nada más comenzar el último periodo dispararon de nuevo la diferencia, que llegó a los 21 puntos. Iyana Martín, autora de 22 puntos, fue además reconocida como Jugadora Más Valorada (MVP) del partido.
El triunfo (81-57) pone el broche a un gran Mundial para una selección joven que ha recuperado la ilusión y deja motivos para pensar en una generación capaz de seguir haciendo historia.