El colapso de un edificio residencial dañado por bombardeos israelíes previos se ha cobrado la vida de al menos 21 personas en Gaza, entre las que se cuentan 11 niños. Mientras los equipos de rescate buscan entre los escombros, decenas de vecinos continúan desaparecidos.
Un edificio en el que vivían decenas de personas se derrumbó en la ciudad de Gaza a primera hora del miércoles, los equipos de rescate tuvieron que remover los escombros con las manos hasta confirmar que 21 personas, entre ellas 11 niños, habían muerto mientras dormían.
El edificio de seis plantas, que tenía cuatro viviendas por planta, se vino abajo durante la noche sobre casas cercanas y tiendas de campaña en la zona de Tal al Hawa, en la ciudad de Gaza, según el servicio de Defensa Civil, que actúa como equipo de rescate bajo la autoridad de Hamás.
El derrumbe repentino del edificio, que se sabía inestable por los daños causados por bombardeos israelíes al inicio de la guerra, pone de relieve hasta qué punto se han vuelto precarias y desesperadas las condiciones de vida para la mayoría de la población del enclave, mientras el acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hamás sigue bloqueado.
Excavadoras con banderas egipcias trabajaban para retirar los restos junto a filas de tiendas para personas desplazadas, mientras equipos de rescate y voluntarios sacaban los cuerpos, envueltos en bolsas de plástico blancas.
"Mi amigo y mis vecinos viven en este edificio. Vine a ayudar a mi amigo a recuperar algo de ropa y colchones. Ahora mismo no tiene refugio ni hogar", dijo Mohannad Al Mashharawi.
Sin otra opción
"La falta de alternativas les dejó sin otra opción", señaló Aboud Majdalawi, miembro de los equipos de rescate de la Defensa Civil de Gaza. Los aproximadamente 2 millones de habitantes de Gaza viven ahora en una franja de tierra que representa menos de la mitad del territorio, dependen de la ayuda y están rodeados de tropas israelíes que llevan a cabo bombardeos y ataques casi a diario. Tras el derrumbe, muchas personas buscaban desesperadamente a sus seres queridos o sus restos.
Se vio a un grupo de hombres llevando el cuerpo decapitado de un niño, otros permanecían sentados sobre una montaña de escombros y tiraban con desesperación de lo que creían que podían ser prendas de vestir de algún superviviente. Solo encontraron mantas cubiertas de polvo atrapadas entre los restos.
El derrumbe se produce mientras los equipos de rescate en la Franja de Gaza intentan recuperar cientos de cadáveres de edificios que se desplomaron por ataques israelíes durante las primeras fases de la guerra. Apenas cuentan con unas pocas excavadoras operativas y su suministro de combustible se está agotando.
El miércoles, el responsable de derechos humanos de la ONU afirmó que teme que los cuerpos recuperados hasta ahora sean solo "la punta del iceberg". Pese al alto el fuego de octubre, que ha reducido la intensidad de los combates en Gaza, Israel ha seguido llevando a cabo ataques, en los que al menos 1.375 personas han muerto desde la entrada en vigor del acuerdo, según las autoridades sanitarias locales.
La guerra entre Israel y Hamás, que se prolonga desde hace casi tres años, ha causado la muerte de más de 73.789 palestinos, de acuerdo con el Ministerio de Sanidad de Gaza. El ministerio, integrado en el Gobierno controlado por Hamás, mantiene registros detallados considerados generalmente fiables por los organismos de la ONU y organizaciones internacionales. No distingue entre civiles y combatientes, pero asegura que mujeres y niños representan alrededor de la mitad de las víctimas.