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Alemania abandonará los combustibles fósiles en 2045: ¿Cómo se compara con el resto de Europa?

Energía renovable y fósil, con aerogeneradores frente a una central térmica de carbón cerca de Jackerath, Alemania, viernes siete de diciembre de 2018.
Energía renovable y fósil, aerogeneradores frente a una central de carbón cerca de Jackerath, Alemania, viernes siete de diciembre de 2018. Derechos de autor  AP
Derechos de autor AP
Por Liam Gilliver
Publicado última actualización
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Alemania se convierte en el tercer país de Europa con una hoja de ruta nacional para dejar los combustibles fósiles, pero expertos advierten que los objetivos aún "se quedan cortos".

Alemania ha presentado una hoja de ruta para poner fin a su dependencia de los combustibles fósiles en 2045, convirtiéndose en el tercer país europeo que emprende este camino.

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Pese a que casi 200 países se comprometieron en la cumbre climática de la ONU COP28 de 2023 a abandonar el carbón, el petróleo y el gas, el ministerio de Medio Ambiente alemán afirmó ayer (23 de septiembre) que muy pocos han presentado planes concretos.

La transición lejos de los combustibles fósiles también se convirtió en uno de los principales temas de discusión en las conversaciones de la COP30 del año pasado en Belém, a pesar de no figurar en la agenda oficial. Más de 90 países respaldaron la idea de una hoja de ruta que permitiera a cada nación fijar sus propios objetivos para eliminar gradualmente los combustibles fósiles.

Sin embargo, toda referencia a esta propuesta desapareció del acuerdo final en las últimas horas de la cumbre, después de que varios grandes países productores de petróleo -los llamados petroestados- bloquearan la iniciativa.

Alemania fija 2045 para abandonar los combustibles fósiles

Alemania, la mayor economía de Europa, afirma que ahora centrará sus esfuerzos en reforzar la generación de energía renovable y en una mayor implantación de los vehículos eléctricos. También utilizará los sistemas de comercio de emisiones de la Unión Europea para alejar a los grandes contaminadores industriales de los combustibles fósiles.

El ministro de Medio Ambiente Castern Schneider sostiene que la guerra en Irán, que ha disparado los precios del petróleo y el gas, demuestra por qué los combustibles fósiles deben quedar atrás.

"No son solo los fenómenos meteorológicos extremos en todo el mundo los que muestran hasta qué punto necesitamos hacer más para proteger el clima", opinó el ministro. "Si la situación en el estrecho de Ormuz determina si la gente puede seguir permitiéndose el trayecto diario al trabajo, no es una situación aceptable".

"Una hoja de ruta es solo la línea de salida"

La hoja de ruta alemana llega después de la Cumbre sobre el Clima del secretario general de la ONU, en la que António Guterres instó a todos los gobiernos a adoptar planes nacionales formales para la transición lejos de los combustibles fósiles, con calendarios claros y alineados con el Acuerdo de París.

"Acelerar el cambio del carbón, el petróleo y el gas hacia unas energías renovables limpias reforzará la independencia energética y protegerá a los consumidores frente a los shocks de precios en un momento crítico", afirma Jennifer Morgan, antigua enviada especial alemana para el clima. "Sin embargo, una hoja de ruta es solo la línea de salida. Para cumplir de verdad, esta estrategia debe ir acompañada de una eliminación más rápida, deliberada y justa, ligada al despliegue de la electrificación verde".

¿Cómo se sitúa el resto de Europa?

A comienzos de este año, Francia se convirtió en el primer país europeo en publicar una hoja de ruta para abandonar los combustibles fósiles. El país se ha comprometido a poner fin a su dependencia del petróleo y el gas contaminantes en 2050, un objetivo menos ambicioso que el de Alemania.

En virtud de esta hoja de ruta, las dos últimas centrales térmicas de carbón de Francia cerrarán en 2027. El país aspira también a que dos de cada tres coches nuevos vendidos sean eléctricos en 2030, apoyándose en la ampliación de la infraestructura de recarga y en una mayor electrificación de los autobuses y los vehículos pesados.

A comienzos de este mes, Países Bajos presentó igualmente un plan nacional para alejarse de los combustibles fósiles como parte de su nuevo Plan del Sistema Energético Nacional. Sin embargo, el plan carece de una fecha vinculante para el fin del uso de estos combustibles.

"Los objetivos de las hojas de ruta de Francia, Países Bajos y Alemania siguen siendo insuficientes para mejorar la seguridad energética reduciendo la dependencia de unas importaciones de combustibles fósiles volátiles y costosas", señala Linda Kalcher, del grupo de reflexión europeo Strategic Perspectives. "Hay un mensaje muy contundente en el hecho de que estas tres economías, que representan alrededor del 46% del PIB de la UE, estén ahora trazando el rumbo de su transición lejos de los combustibles fósiles".

Los objetivos de las hojas de ruta de Francia, Países Bajos y Alemania siguen siendo insuficientes para mejorar la seguridad energética
Linda Kalcher
Directora ejecutiva de Strategic Perspectives

Laurie Van Der Burg, de Oil Change International, sostiene que Alemania merece reconocimiento por su compromiso de eliminar los combustibles fósiles. "Pero los esfuerzos del Gobierno alemán por ejercer de líder climático no están a la altura de la gravedad de la crisis ni de su responsabilidad como economía rica y gran emisora histórica", considera.

"Si Alemania se toma en serio la prosperidad económica, la seguridad energética y la asequibilidad, debe poner fin a la financiación de los combustibles fósiles, reforzar su hoja de ruta nacional y redirigir el dinero público hacia un futuro de energías renovables resistente y asequible".

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