El encarecimiento de la gasolina y de los billetes de avión elevó la inflación de EE.UU. al 3,7 % en septiembre, presionando a los hogares y a la Reserva Federal.
La inflación en Estados Unidos se ha acelerado el mes pasado, ya que la gasolina, la ropa y los billetes de avión se han encarecido, lo que añade presión sobre los hogares a pocas semanas de las elecciones de mitad de mandato.
El índice de precios al consumo ha subido un 3,7% en septiembre en comparación con un año antes, ha informado este miércoles el Departamento de Trabajo de EE.UU., por encima del 3,4% registrado en agosto. En términos mensuales, los precios han repuntado un 0,6%, frente al 0,4% del mes anterior.
La cifra interanual ha superado el 3,6% previsto por los economistas encuestados por el proveedor de datos FactSet. Los datos ponen de relieve el impacto prolongado de la guerra de Irán en los precios de la gasolina y la persistencia de la inflación, que cayó con fuerza desde un máximo del 9,1% en 2022, pero ha vuelto a subir desde que la guerra comenzó a finales de febrero.
Si se excluyen las categorías volátiles de alimentos y energía, los precios subyacentes han aumentado un 2,6% respecto a un año antes, frente al 2,4% de agosto. La inflación subyacente mensual se ha mantenido en el 0,3%.
"El IPC se ha situado en el 3,7%, ligeramente por encima de las expectativas, y de forma similar la inflación subyacente ha estado por encima de las previsiones, lo que sugiere que los precios se están trasladando al conjunto de la economía", ha señalado Richard Carter, responsable de análisis de renta fija en Quilter Cheviot.
La elevada inflación ha planteado problemas políticos a los republicanos en el Congreso y ha complicado los esfuerzos de la Reserva Federal para controlar las subidas de precios.
Una encuesta del centro de investigación The Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research indica que solo el 17% de los adultos estadounidenses aprueba la gestión del presidente Donald Trump del coste de la vida. Solo el 26% aprueba su gestión de la economía en general, un nuevo mínimo.
¿Volverá la Fed a subir los tipos?
Los responsables de la Reserva Federal siguen de cerca los datos de inflación para determinar si necesitan subir aún más los tipos de interés, y en qué medida.
El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, afirmó el mes pasado que la inflación no estaba cayendo lo suficientemente rápido hacia el objetivo del 2% del banco central, lo que llevó a la Fed a subir los tipos por primera vez en tres años, hasta alrededor del 3,9%.
"La simple realidad es que la inflación es demasiado alta y lo ha sido durante demasiado tiempo", afirmó Warsh en una rueda de prensa el mes pasado. Los informes de inflación del verano "no me dicen que las tendencias subyacentes hayan mejorado de forma significativa", añadió.
Sin embargo, algunos altos cargos clave de la Fed han sugerido que el banco central puede esperar antes de volver a subir los tipos. La mayoría de los inversores de Wall Street esperan que los mantenga en su próxima reunión, los días 27 y 28 de octubre, con otra subida posible en diciembre. Los responsables de la Fed han incluido en sus previsiones solo una subida adicional de tipos este año.
Al encarecer el coste de la financiación, la Fed busca frenar el gasto y el crecimiento y enfriar las subidas de precios. Sin embargo, buena parte de la inflación actual procede de choques de oferta, como la perturbación de los suministros de petróleo y gas por la guerra de Irán, algo que los tipos de interés más altos no pueden resolver.
La rentabilidad del bono del Tesoro estadounidense a diez años ha subido hasta alrededor del 5,3% tras la publicación de los datos de inflación de este miércoles, unos ocho puntos básicos más en la jornada.
Carter advirtió de que una inflación persistente podría impulsar al alza los costes de financiación del Gobierno estadounidense. "No es inconcebible que las rentabilidades de los bonos del Tesoro a diez años sigan avanzando al alza", señaló.
Los mayores costes del combustible se trasladan a otros precios
Warsh ha asegurado que su objetivo es evitar que el fuerte repunte del precio de la gasolina se extienda a otras áreas de la economía. Los mayores costes del combustible ya han contribuido a que las tarifas aéreas hayan subido alrededor de un 23% en comparación con hace un año.
Los precios de la gasolina han aumentado en torno a un 9% de agosto a septiembre, impulsando buena parte del incremento general de la inflación.
Los precios en las gasolineras se han relajado en las últimas semanas, aunque siguen por encima de los de hace un mes. El martes, el precio medio de la gasolina en el país fue de 4,34 dólares el galón, unos pocos céntimos más que un mes antes.
Los precios más altos del combustible también elevan los costes de envío para las empresas, algunas de las cuales trasladan esos costes a los consumidores. La semana pasada, PepsiCo señaló que subiría los precios de algunos aperitivos y refrescos para compensar el aumento de los costes del combustible, el aluminio y los ingredientes alimentarios.
La expansión de la infraestructura de inteligencia artificial también ha incrementado de forma acusada el coste de los semiconductores, el equipo informático y los componentes eléctricos, lo que se ha trasladado a los precios de la electrónica de consumo, como consolas de videojuegos, ordenadores portátiles y teléfonos inteligentes.