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Las inversiones de los superricos agravan la crisis climática

ARCHIVO - En esta foto de archivo del 27 de julio de 2018, la central térmica de carbón Dave Johnson se perfila contra el sol matutino en Glenrock, Wyoming.
ARCHIVO - En esta foto de archivo del 27 de julio de 2018, la central térmica de carbón Dave Johnson se perfila contra el sol de la mañana en Glenrock, Wyoming. -  Derechos de autor  AP Photo/J. David Ake, File
Derechos de autor AP Photo/J. David Ake, File
Por Angela Symons
Publicado •última actualización
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Las promesas climáticas se quedan cortas mientras Oxfam destapa cómo los superricos sacan provecho de los desastres.

Un nuevo informe de la ONU ha dejado claro que no podemos confiar en los compromisos climáticos nacionales actuales para mantener el aumento de la temperatura global dentro de límites seguros.

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Con los últimos planes, las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero solo se reducirían un 6% de aquí a 2035, en comparación con los niveles de 2019.

Apenas una rebaja frente a la previsión del año pasado, que apuntaba a un recorte del 10%, algo que se debe en gran medida a la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París. Y sigue quedándose muy lejos del 60% que, según la comunidad científica, sería necesario para limitar el calentamiento a 1,5°C, el umbral para evitar impactos climáticos catastróficos e irreversibles.

Al combinar los compromisos de 154 países, el informe abarca el 71% de las emisiones globales. Incluso si todos los países aplicaran plenamente sus planes obligatorios en virtud del Acuerdo de París y cumplieran además sus objetivos condicionados, los recortes de emisiones solo llegarían al 9%.

Para mantener el calentamiento dentro del límite de seguridad alternativa del Acuerdo de París, de 2°C por encima de los niveles preindustriales, las emisiones tendrían que reducirse un 37% de aquí a 2035.

Aun si las iniciativas para recortar emisiones tienen éxito, la ONU advirtió a principios de este mes de que el mundo va camino de una superación del límite de 1,5°C, temporal o potencialmente prolongada. La noticia motivó una advertencia de la UE de que los países deben prepararse para un posible aumento de la temperatura de 3°C de aquí a 2100.

¿Puede la inversión privada marcar la diferencia en el calentamiento global?

En un segundo informe, también publicado el 27 de octubre, la ONU concluye que la financiación climática global está aumentando, pero sigue muy por debajo de lo necesario.

La financiación climática mundial alcanzó una media de 1,9 billones de dólares (1,7 billones de euros) al año en 2023-24, un 32% más que en 2021-22. El aumento se debió sobre todo a la inversión privada en tecnologías de bajas emisiones, incluidas las energías renovables, así como al gasto de los hogares en vehículos eléctricos, energía solar y bombas de calor.

Así que, ante el fracaso de los esfuerzos gubernamentales, ¿podría la inversión privada cubrir ese déficit?

Un informe (fuente en inglés) aparte de la organización Oxfam, publicado antes de las conversaciones climáticas de la COP31 en Turquía, sostiene que, para los inversores más ricos, los incentivos a menudo les empujan en la dirección equivocada.

No solo los ultrarricos alimentan la crisis climática mediante actividades contaminantes, sino que además están "lucrándose con el dolor" y, en ocasiones, obteniendo un "doble dividendo": primero de las industrias que impulsan el colapso climático y después de las empresas dedicadas a la preparación y la reconstrucción tras los desastres, señala Oxfam.

¿Cómo se benefician los ultrarricos de la crisis climática?

El nuevo 'Destroy and Rebuild Index' (índice destruir y reconstruir) de Oxfam, incluido en el informe 'Disaster Divide: How climate chaos deepens inequality and enriches the few' (la brecha de los desastres: cómo el caos climático profundiza la desigualdad y enriquece a unos pocos), analizó 217 empresas, algunas pertenecientes a industrias que provocan el colapso climático y otras a sectores que se encargan de la preparación ante desastres o de la reconstrucción posterior.

Según la organización, las empresas incluidas en el índice no solo obtuvieron en 2025 un beneficio medio de 1.800 millones de dólares (1.600 millones de euros), sino que además repartieron de media más de 1.000 millones de dólares entre sus accionistas. Se prevé que el mercado mundial de recuperación tras desastres pase de 70.000 millones de dólares (63.000 millones de euros) a 92.000 millones (84.000 millones de euros) al año de aquí a 2029.

Oxfam afirma que las inversiones de los 1.000 milmillonarios más ricos del mundo estuvieron vinculadas en 2025 a 486 millones de toneladas de CO2 equivalente. Si fueran un país, ocuparían el puesto 19 entre los mayores emisores del planeta. El 71% de esas inversiones se concentra en sectores altamente contaminantes como el petróleo, el gas y la industria química.

Emisiones de los ultrarricos vinculadas a millones de muertes

Oxfam asegura que las personas más ricas también contribuyen de forma desproporcionada a las emisiones que alimentan la crisis. El 0,1% más acomodado, unos ocho millones de personas, emite más que el 44% más pobre de la humanidad en su conjunto, que representa a unos 3.500 millones de personas.

Oxfam calcula que las emisiones del 1% más rico han sido responsables de alrededor del 20% del calentamiento global desde 1990. Solo un año de sus emisiones provocará, según el informe, unos 1,9 millones de muertes adicionales relacionadas con el calor a lo largo del siglo siguiente.

Oxfam califica los desastres climáticos de "máquinas de desigualdad" y señala una investigación publicada en la revista 'Nature' que muestra que las muertes por inundaciones son siete veces más numerosas en los países más desiguales.

Sin embargo, las personas adineradas están en mejor posición para protegerse, desde comprar viviendas más seguras hasta contratar servicios privados de extinción de incendios. Los hogares ricos también pueden asumir mejor el encarecimiento de los alimentos y asegurar sus bienes. Las personas con menos recursos tienden a vivir en zonas más expuestas y en viviendas de peor calidad, con menos ahorros a los que recurrir.

Oxfam reclama a los gobiernos que limiten las emisiones de los ultrarricos, incluidas las vinculadas a sus inversiones, que los países ricos aporten mucha más financiación no reembolsable para la adaptación y que se ponga fin al lucro derivado de los desastres climáticos.

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