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Lo que Europa debe hacer para sobrevivir a un orden mundial cambiante

Europa debe adaptarse para encontrar su lugar en un orden mundial cambiante
Europa debe adaptarse para encontrar su lugar en un orden mundial cambiante Derechos de autor Peter Dejong/Copyright 2023 The AP. All rights reserved
Derechos de autor Peter Dejong/Copyright 2023 The AP. All rights reserved
Por Osama Rizvi, economist
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Este artículo se publicó originalmente en inglés

La creciente tendencia a la desdolarización, la capacidad de recuperación económica de China, los flujos sin precedentes de petróleo y gas y la apertura de nuevos mercados son sólo algunas de las características de un orden mundial cambiante.

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Las nuevas alianzas son también algunas de las características de un orden mundial cambiante y Europa puede beneficiarse de estos cambios. En primer lugar, debemos entender qué es exactamente un orden mundial y cómo está cambiando.

¿Qué es un orden mundial?

No es algo de lo que se oiga hablar en las teorías de la conspiración o en las películas. No es un gran esquema de cosas controlado por un puñado de personas. El orden mundial se refiere a la dinámica de poder, las reglas y normas entre Estados, instituciones internacionales y otros actores globales. Tiene varias características, como los sistemas y reglamentos económicos, los acuerdos de seguridad, la diplomacia, los entornos culturales e ideológicos, la distribución del poder y las instituciones internacionales.

¿Qué representa un orden mundial cambiante?

Un orden mundial cambiante se manifiesta de diversas formas. Por ejemplo, los cambios de poder son uno de los principales indicadores de este cambio. El ascenso de China como potencia económica es un ejemplo perfecto de ello. Otros indicadores pueden ser una crisis mundial como la pandemia de COVID-19, que no sólo cambió el destino de la economía mundial, sino que también afectó al modo en que vivimos y funcionan las empresas. Los avances tecnológicos como la reciente proliferación y mejora de la inteligencia artificial y el aprendizaje automático (con la afluencia de bots como ChatGpt, Google Bard, etc.) son otro indicador de un orden mundial cambiante. Esto crea implicaciones para todo, desde los vídeos de DeepFake que amenazan nuestra privacidad hasta los resultados de las elecciones.

El cambio en los patrones de comercio es un indicador muy fuerte de un orden mundial cambiante. Por ejemplo, una quinta parte del comercio mundial de petróleo se llevó a cabo en monedas distintas del dólar en 2023, según JP Morgan. Doce contratos se liquidaron utilizando pagos en monedas distintas del dólar, frente a siete en 2022 y sólo dos entre 2015 y 2021.

Estos son algunos de los patrones que, si emergen, señalan un orden mundial cambiante.

Europa y las arenas movedizas

Con tantas tendencias emergentes y contornos cambiantes, es de gran importancia que Europa se tome algún tiempo para reconfigurar su relación con las siguientes regiones, de modo que sea capaz de mantener su impronta en la comunidad mundial.

Europa y Asia

Con el extraordinario y rápido desarrollo de la región asiática, no puede pasarse por alto su importancia en la escena mundial. Asia posee la mayor parte de las reservas mundiales de comercio exterior y es un refugio seguro para varias de las mayores economías del mundo. Representa el 60 % de la población mundial y tiene 10 veces más habitantes que Europa. Por lo tanto, los factores clave en la configuración de la relación entre Europa y Asia son el comercio y la cooperación en materia de inversiones, que conducen a la interdependencia económica y la prosperidad.

Europa y los BRICS

Teniendo en cuenta el ascenso del Sur Global en la manifestación de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (BRICS), es de suma importancia que Europa mejore su relación con los socios para que pueda beneficiarse de cada uno en capacidades relacionadas. Por ejemplo, la cooperación con los socios del Golfo puede reforzar el mercado energético; la cooperación con los Estados sudafricanos puede abrir una vía hacia abundantes recursos minerales, mientras que la cooperación con India puede ayudar a equilibrar la influencia china en la región.

Europa y China

Con la constante inclinación hacia la desconfianza mutua, Europa y China parecen estar bien separadas en términos de cooperación y colaboración. El ministro chino de Asuntos Exteriores, Wang Yi, expresó en octubre del año pasado la preocupación de su país al afirmar: "China espera que la Unión Europea (UE) adopte una actitud más pragmática y racional en la cooperación con China".

Si Europa consigue adoptar una "actitud más pragmática y racional" con China, podrá contrarrestar la influencia de China en la esfera geopolítica, tecnológica y económica. A pesar de tener puntos de vista diferentes sobre cuestiones internacionales y regionales, ambos Estados pueden adherirse a la comunicación y la colaboración, sin perder de vista sus preocupaciones e intereses fundamentales.

Europa y Oriente Medio

Teniendo en cuenta las tendencias cambiantes de la región de Oriente Medio y la creciente influencia china, Europa se enfrenta al reto de penetrar en los mercados de los países del Golfo. Como importante socio comercial de Egipto, Turquía y Jordania, Europa debe trabajar en la asociación centrada en el clima y la tecnología, para garantizar la eficiencia energética y la producción de energía limpia. Promover la conectividad a través de la región para asegurar sus propias necesidades energéticas debería ser el objetivo primordial de Europa para poder sobrevivir al golpe del cambiante orden mundial.

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