La mayor economía europea volvió a crecer de forma moderada en 2025, con un mayor consumo y gasto público que compensaron unas exportaciones afectadas por los aranceles más altos de EE.UU.
La maltrecha economía alemana volvió en 2025 a un crecimiento modesto tras dos años de caída de la producción, según las cifras oficiales, en un contexto de expectativas al alza de que el gasto del Gobierno en puentes, líneas ferroviarias y defensa contribuya a poner fin a años de estancamiento.
El producto interior bruto aumentó un 0,2% en 2025, impulsado por un mayor gasto de los consumidores y del sector público, mientras que las exportaciones se resintieron por una política comercial más restrictiva de Estados Unidos bajo el presidente Donald Trump, informó este jueves la Oficina Federal de Estadística de Alemania.
Ese avance llega tras las contracciones del 0,5% en 2024 y del 0,9% en 2023. "La actividad exportadora de Alemania afrontó fuertes vientos en contra por los mayores aranceles de Estados Unidos, la apreciación del euro y la creciente competencia de China", señaló Ruth Brand, responsable del organismo, en una nota que acompaña la publicación.
Han aumentado las expectativas de que Alemania registre por fin un crecimiento más vigoroso este año, a medida que el Gobierno, bajo el canciller Friedrich Merz, pone en marcha planes para incrementar el gasto en infraestructuras y compensar años de infrainversión.
Mientras tanto, el gasto en Defensa continúa aumentando por la percepción de una mayor amenaza de Rusia tras su invasión de Ucrania.
Alemania aún no se ha recuperado de la COVID-19
Alemania ha atravesado un prolongado periodo de estancamiento tras la pandemia de COVID-19. El encarecimiento de la energía después de la guerra en Ucrania y la creciente competencia de China en sectores clave como el automóvil y la maquinaria industrial han lastrado a una economía fuertemente orientada a la exportación.
A ello se sumó la imposición por parte de Trump de aranceles más elevados, impuestos a la importación, a los bienes procedentes de la Unión Europea. El crecimiento lento ha dejado al descubierto problemas estructurales de largo recorrido, como el exceso de burocracia y la falta de mano de obra cualificada. La fortaleza del euro también ha restado competitividad en precio a las exportaciones.
Un grupo de economistas de referencia prevé un crecimiento del 0,9% este año, aunque advierte de que esa previsión podría verse comprometida si el aumento del gasto público se materializa más lentamente de lo previsto. La economía alemana creció un 0,2% en el último trimestre de 2025, según los datos preliminares disponibles.