El Banco de Inglaterra mantuvo los tipos en el 3,75 %, con una inflación aún por encima del objetivo del 2 % y datos de comienzos de 2026 que apuntan a un inicio de año más sólido de lo previsto, lo que complica justificar recortes inminentes.
El Banco de Inglaterra mantuvo sin cambios su tipo de interés de referencia en el 3,75 % este jueves, ya que la inflación sigue por encima del objetivo y el crecimiento económico empieza a dar señales de repunte.
El banco central, que fija los tipos de interés para todo el Reino Unido, ha venido reduciendo los tipos de forma gradual durante los últimos 18 meses, en la mayoría de las ocasiones cada tres meses.
Su último recorte del tipo clave fue en diciembre, en un cuarto de punto porcentual, y entonces indicó que es probable que se produzcan nuevas bajadas a lo largo de este año.
Desde entonces, una serie de indicadores económicos ha mostrado que la economía británica ha arrancado el año con más fuerza de lo previsto, lo que podría ejercer una presión alcista sobre la inflación.
La inflación, aunque lleva alrededor de un año en una senda descendente, sigue por encima del objetivo del 2 % del Banco de Inglaterra y se sitúa en el 3,4 %.
"Los primeros datos de 2026 apuntan a una demanda más fuerte y a una inflación más persistente de lo que esperábamos", señaló Andrew Wishart, economista sénior para el Reino Unido en Berenberg Bank.
Los economistas señalan que los próximos datos serán clave para determinar cuándo volverá el banco central a recortar los tipos de interés.
Unos tipos de interés más bajos ayudan a impulsar el crecimiento económico al abaratar el coste de los préstamos, lo que puede traducirse en un aumento del gasto de los consumidores y en un mayor volumen de inversión empresarial, aunque también puede alimentar subidas de precios.
Los banqueros centrales deben equilibrar esas fuerzas contrapuestas, tratando de evitar que la inflación erosione el valor de salarios y ahorros sin poner un freno innecesario al crecimiento económico.
El Gobierno laborista británico ha perdido una parte importante de su apoyo desde que ganó las elecciones generales de 2024, en parte por la situación económica. Confía en que la inflación baje con fuerza este año, lo que permitiría al banco central abaratar aún más el coste de los préstamos.