La Audiencia Nacional ha ratificado el procesamiento del BBVA y de su expresidente Francisco González por los encargos supuestamente ilegales realizados a empresas vinculadas al excomisario Villarejo entre 2004 y 2016.
La Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha descartado todos los recursos presentados y ha confirmado la decisión del juez Manuel García Castellón: el BBVA y 13 personas, entre ellas su expresidente Francisco González, se sentarán en el banquillo acusados de cohecho continuado y descubrimiento y revelación de secretos.
Entre los procesados figuran nombres que durante años formaron parte del núcleo de poder de la entidad. El exconsejero delegado Ángel Cano, el exdirector de servicios jurídicos Eduardo Arbizu, el exdirector del gabinete de presidencia Joaquín Gortari y el exdirector de Riesgos Antonio Béjar, además del exresponsable de Seguridad del banco Julio Corrochano, antiguo comisario de Policía con vínculos directos a Villarejo.
Los magistrados no compraron el argumento del banco. La tesis del desconocimiento, con la que el BBVA intentó desvincularse de los hechos, fue rechazada tanto por el instructor como por la Sala, que coincidió con la Fiscalía Anticorrupción en que esa versión no resulta creíble.
El Tribunal también señaló que el sistema interno de control del banco tenía un punto ciego determinante: la presidencia ejecutiva y la alta dirección quedaban fuera de cualquier mecanismo de supervisión, precisamente el nivel desde el que, según los indicios, se habrían cometido los delitos.
¿Qué papel tuvo Francisco González?
El auto de la Sala pone el foco especialmente en González. Según los magistrados, algunos de los contratos con Cenyt, la empresa de Villarejo, fueron ordenados directamente por el entonces presidente del banco. Y añaden un argumento difícil de rebatir: González ya conocía a Cenyt y sus métodos cuando volvió a recurrir a ella, porque contratos anteriores no habían dado resultados y esta empresa sí los obtuvo.
De ahí que la Audiencia considere razonable concluir que González participó en los delitos imputados y que era consciente de que la información conseguida por Cenyt se había obtenido sin respetar la legalidad, valiéndose de funcionarios policiales.
Fuentes del entorno de González que el expresidente asume la decisión de la Sala con calma y que confía en el juicio oral para demostrar su inocencia.
La estructura de Villarejo al servicio del banco
El excomisario José Manuel Villarejo utilizó su posición dentro del organigrama policial para montar una red empresarial con la que lucrarse. Desde esa posición, tenía acceso indirecto a registros policiales y bases de datos reservadas, un recurso que puso a disposición de quien pagara por ello.
En el caso del BBVA, fue el excomisario Corrochano quien conectó al banco con ese entramado, garantizando discreción absoluta. A partir de 2004, la entidad comenzó a solicitar servicios que incluían seguimientos, intervención de llamadas, consulta de bases de datos personales y averiguación de patrimonios. Entre los investigados había empresarios, abogados y periodistas.
Todo eso es lo que deberá analizarse en el juicio oral, donde los tribunales determinarán también cómo debería haber funcionado un sistema de control eficaz que pudiera haber evitado los hechos. Porque el que existía, según la Sala, no lo era.