El gigante de la IA Anthropic compara la exposición real de los empleos a la inteligencia artificial con su potencial teórico y concluye que su impacto aún está lejos de su máximo alcance.
El impacto de la inteligencia artificial en el empleo se ha convertido en uno de los grandes debates del momento, con organizaciones internacionales, académicos y empresas que contratan personal publicando periódicamente proyecciones sobre qué profesiones corren más riesgo.
A ese campo ya de por sí saturado se suma ahora uno de los gigantes de la IA. Anthropic, la empresa que está detrás de Claude, ha publicado un informe titulado 'Labour Market Impacts of AI: A New Measure and Early Evidence', elaborado a partir de sus propios datos de uso en situaciones reales.
El informe introduce una nueva medida denominada 'observed exposure' (exposición observada), concebida para cuantificar no solo qué tareas podrían agilizar teóricamente los grandes modelos de lenguaje, sino cuáles se están automatizando ya en la práctica. La distinción es importante: la capacidad teórica refleja lo que la IA podría hacer, mientras que la exposición observada refleja lo que ya está haciendo realmente.
Mayor cobertura teórica de la IA
La cobertura teórica supera el 80% en varios grupos profesionales de los 22 analizados. Los empleos en informática y matemáticas, así como en negocios y finanzas, presentan la mayor cobertura teórica, en ambos casos del 94,3%.
Otros grupos con una capacidad teórica superior al 80% son la dirección y gestión (91,3%), el apoyo de oficina y tareas administrativas (90%), el ámbito jurídico (89%), la arquitectura e ingeniería (84,8%) y las artes y los medios de comunicación (83,7%).
En otros cinco grupos profesionales adicionales, el margen para la penetración de los modelos de lenguaje de gran tamaño supera el 50%. Se trata de las ciencias de la vida y sociales (77%), las ventas (62%), los empleos en educación y bibliotecas (61,7%), el personal sanitario (59,9%) y los servicios sociales (50,5%).
El área en rojo del gráfico superior, basada en datos del Anthropic Economic Index, muestra cómo se utiliza Claude en entornos profesionales.
"A medida que las capacidades avanzan, la adopción se extiende y el despliegue se intensifica, el área roja crecerá hasta cubrir la azul. También hay una gran zona sin cubrir: muchas tareas, por supuesto, siguen fuera del alcance de la IA, desde trabajos agrícolas físicos como podar árboles u operar maquinaria agrícola hasta tareas jurídicas como representar a clientes ante los tribunales", señala el informe.
Menor potencial en transporte, agricultura y alimentación
La cobertura teórica de la IA es más baja en el mantenimiento de terrenos, donde solo el 3,9% de los empleos del grupo son teóricamente susceptibles de utilizar esta tecnología.
El transporte (12,1%), la agricultura (15,7%), la hostelería y los servicios de comida (16,9%), la construcción (16,9%), los cuidados personales (18,2%), la instalación y reparación (18,4%) y la producción industrial (19%) también presentan una cobertura teórica sensiblemente menor, en todos los casos por debajo del 20%.
Todo ello sugiere que en estos sectores puede haber menos margen para el uso de la IA. La cobertura teórica también es menor en el apoyo sanitario (28,5%) y en los servicios de seguridad y protección (31,6%).
Mayor exposición observada: informática, matemáticas, oficina y administración
La cuestión más relevante es hasta qué punto la capacidad teórica se ha convertido ya en exposición observada, lo que apunta al riesgo de sustitución por la IA. Los empleos en informática y matemáticas presentan la mayor cobertura observada de la IA, del 35,8%, seguidos de cerca por los puestos de oficina y administración (34,3%).
Los perfiles de negocios y finanzas (28,4%) y de ventas (26,9%) se sitúan también cerca de esos niveles. El ámbito jurídico (20,4%), las artes y los medios de comunicación (19,2 %) y los empleos en educación y bibliotecas (18,2%) registran asimismo una exposición observada relativamente alta, en torno al 20%.
Exposición observada en relación con la capacidad teórica de la IA
El cociente entre exposición observada y capacidad teórica indica hasta qué punto ya se está aprovechando ese potencial. Las ventas encabezan la lista con un 43% (27% frente al 62%), seguidas por los empleos de oficina y administración (38%) y por los puestos en informática y matemáticas (38%).
La exposición observada como proporción de la capacidad teórica es del 30% en los empleos de negocios y finanzas, y también en educación y bibliotecas.
Aunque la arquitectura y la ingeniería presentan una capacidad teórica muy elevada (85%), el cociente apenas alcanza el 5%.
Profesiones más expuestas: programadores informáticos y personal de atención al cliente
Si se analizan profesiones concretas, los programadores informáticos presentan la mayor exposición observada a la IA, del 74,5%. Los representantes de atención al cliente (70,1%), los operadores de introducción de datos (67,1%) y los especialistas en historiales médicos (66,7%) figuran también entre los más expuestos.
Les siguen los analistas de estudios de mercado y especialistas en marketing, con un 64,8%, junto con los representantes comerciales en el comercio mayorista y la industria manufacturera, salvo en productos técnicos y científicos (62,8%).
Los datos también permiten perfilar qué perfiles están más expuestos. Quienes trabajan en las profesiones de mayor riesgo tienden a ser de más edad, contar con un nivel educativo más alto, percibir salarios más elevados y ser, en mayor proporción, mujeres. Sin embargo, al menos por ahora, esa exposición no se ha traducido en desempleo.
El informe no detecta ningún aumento sistemático del paro entre los trabajadores de las ocupaciones más expuestas desde finales de 2022, aunque sí encuentra indicios de que la contratación de trabajadores más jóvenes se ha ralentizado en esos mismos ámbitos, un fenómeno que merece seguimiento.