El conflicto en torno al Estrecho de Ormuz está empezando a atraer a las potencias mundiales, ya que las interrupciones del transporte marítimo y de los flujos energéticos suscitan preocupación por las repercusiones económicas.
Las naciones europeas y Japón se han declarado dispuestas a apoyar los esfuerzos para mejorar la seguridad en el estrecho de Ormuz, mientras la guerra con Irán sigue perturbando la navegación sin que se esboce un papel militar concreto.
En una declaración conjunta, países como Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, los Países Bajos y Japón condenaron los ataques a buques comerciales y dijeron estar dispuestos a "contribuir a los esfuerzos apropiados" para ayudar a garantizar el paso seguro a través de la vía navegable y apoyar la estabilidad en los mercados mundiales de la energía. Sin embargo, la declaración no detallaba cómo lo harían ni hasta qué punto estarían dispuestos a comprometer recursos.
Al mismo tiempo, los datos marítimos muestran que el estrecho no se ha cerrado por completo. Alrededor de 90 buques, incluidos petroleros, cruzaron la vía navegable en las dos primeras semanas de marzo. Esta cifra está muy por debajo de los niveles normales, pero indica que continúa el tráfico limitado. Los analistas afirman que el estrecho funciona ahora de forma selectiva, ya que a algunos buques se les permite el paso mientras que otros corren mayores riesgos.
Perturbaciones y ataques en el mar
La crisis comenzó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán, suscitando una preocupación inmediata por la seguridad de las rutas marítimas en el Golfo. En pocos días, los ataques dañaron petroleros y las compañías navieras empezaron a retrasar los viajes al aumentar los riesgos.
Un portacontenedores con bandera de Malta fue alcanzado por un proyectil mientras atravesaba el estrecho, lo que obligó a su tripulación a abandonar el buque. Los datos de transporte marítimo mostraban docenas de buques frenando o esperando en aguas del Golfo, mientras que muchos otros retrasaban sus movimientos mientras los operadores reevaluaban si era seguro transitar por el estrecho.
Al menos 20 buques han sido atacados en la zona desde el inicio del conflicto. Irán ha advertido que podría atacar a los barcos que intenten pasar por el estrecho si continúan los ataques a su territorio.
Cruces selectivos e impacto energético
A pesar de las perturbaciones, algunos buques han seguido pasando, a menudo en condiciones específicas. Los buques vinculados a Irán o procedentes de países que mantienen lazos con Teherán han sido algunos de los que han podido transitar, mientras que otros han dependido de acuerdos diplomáticos para pasar con seguridad.
Irán ha seguido exportando petróleo durante el conflicto, y los datos comerciales sugieren que se han seguido enviando millones de barriles a pesar de la ralentización del tráfico.
La interrupción ha repercutido en los mercados mundiales de la energía, con una fuerte subida de los precios del petróleo y un aumento de las tarifas de transporte marítimo, ya que las aseguradoras y los operadores tienen en cuenta los riesgos de navegar por el estrecho.
El estrecho de Ormuz es una de las rutas energéticas más importantes del mundo, ya que por él circula alrededor de una quinta parte del suministro mundial de petróleo y las principales exportaciones de gas natural licuado del Golfo.