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Los beneficios récord de la energía reavivan la petición de un impuesto extraordinario en Europa

Archivo - La refinería de petróleo Total de Feyzin, a las afueras de Lyon, Francia, el viernes 15 de marzo de 2024.
Archivo - La refinería de petróleo Total de Feyzin, a las afueras de Lyon, Francia, el viernes, 15 de marzo de 2024. Derechos de autor  (AP Photo/Laurent Cipriani)
Derechos de autor (AP Photo/Laurent Cipriani)
Por Doloresz Katanich con AFP
Publicado Ultima actualización
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Las petroleras y gasistas europeas que lograron grandes beneficios en el primer trimestre gracias al encarecimiento provocado por la guerra en Oriente Medio afrontan nuevas presiones, de Londres a París, para gravar esas ganancias extraordinarias.

Las compañías europeas de petróleo y gas se han beneficiado de los precios más altos de la energía provocados por las perturbaciones ligadas al conflicto con Irán, lo que ha contribuido a impulsar los beneficios en todo el sector.

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El gigante petrolero Shell plc informó el jueves de un aumento del 24% en su beneficio del primer trimestre. Su rival BP también anunció mayores ganancias el mes pasado, mientras que la francesa TotalEnergies señaló que su beneficio neto se disparó un 51% hasta 5.800 millones de dólares en el primer trimestre. Los analistas prevén que los resultados sigan siendo sólidos este año.

Según Oxfam, seis de las mayores compañías de combustibles fósiles del mundo, entre ellas Chevron, Shell, BP, ConocoPhillips, ExxonMobil y TotalEnergies, podrían ganar en 2026 unos 37 millones de dólares adicionales (31,5 millones de euros) al día en comparación con 2025.

La volatilidad impulsa los beneficios

La guerra con Irán ha alterado el tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz, una ruta vital para el suministro energético mundial, lo que ha desencadenado fuertes oscilaciones en los precios del petróleo.

El crudo Brent, referencia global, subió hasta alrededor de 100 dólares (85 euros) por barril durante el conflicto y llegó a superar brevemente los 126 (107 euros), frente a unos 70 (59,5 euros) antes de que comenzaran las hostilidades a finales de febrero.

Las oscilaciones de precios han beneficiado especialmente a las grandes petroleras europeas BP, Shell y TotalEnergies, que cuentan con amplias divisiones de comercio. Sus rivales estadounidenses ExxonMobil y Chevron dependen en mayor medida de la producción de petróleo y gas.

"BP, Shell y TotalEnergies se han beneficiado no solo de unos precios del petróleo más altos, sino también de la propia turbulencia del mercado", señaló Stephen Innes, de SPI Asset Management.

"En este trimestre, las grandes europeas se han parecido menos a las petroleras tradicionales y más a sofisticados operadores de volatilidad que actúan dentro del sistema energético mundial", añadió.

Europa reactiva el debate sobre los impuestos a los beneficios extraordinarios

Los buenos resultados han reavivado en toda Europa las peticiones de imponer impuestos sobre los beneficios extraordinarios de las compañías energéticas, similares a las medidas introducidas tras la invasión rusa de Ucrania en 2022.

A principios de abril, Alemania, Austria, España, Italia y Portugal pidieron conjuntamente a la Comisión Europea que introdujera un gravamen a escala de la UE sobre los beneficios excesivos obtenidos por las compañías energéticas durante el shock petrolero relacionado con Irán.

Los cinco países sostienen que esta medida podría ayudar a financiar programas de apoyo a los consumidores, contener la inflación y aliviar la presión sobre las finanzas públicas. Un mes después, tras la publicación de los sólidos resultados de las principales compañías energéticas, el debate se intensificó.

"Una vez más, las grandes compañías de combustibles fósiles están amasando beneficios enormes", afirmó Danny Gross, de Friends of the Earth, que pide aumentar la fiscalidad sobre el sector.

En el Reino Unido, las compañías que operan en el mar del Norte siguen sujetas al Impuesto sobre los Beneficios Energéticos (Energy Profits Levy), un gravamen temporal sobre los beneficios extraordinarios introducido en 2022.

Actualmente, este impuesto se sitúa en el 38% hasta 2030, además de los tributos ya existentes en el sector, aunque solo se aplica a los beneficios procedentes de la producción de petróleo y gas en el Reino Unido.

El último repunte de beneficios de Shell y BP ha provocado nuevas peticiones para aumentar ese impuesto, y el ministro británico de Energía, Ed Miliband, ha criticado lo que califica de "beneficios excesivos".

En Francia, diputados socialistas y ecologistas presentaron en abril un proyecto de ley para establecer un impuesto sobre los beneficios extraordinarios de las compañías energéticas.

El primer ministro francés Sébastien Lecornu aseguró que no tiene "ningún reparo de principio" en gravar lo que calificó de beneficios "excepcionales", aunque, según 'Le Monde', evitó respaldar una actuación coordinada a escala europea.

Mientras tanto, el presidente Emmanuel Macron ha pedido una respuesta europea ante lo que considera beneficios excesivos y comportamientos especulativos en los mercados energéticos.

Qué suponen los precios más altos del petróleo para la seguridad energética

Los analistas esperan que las grandes compañías energéticas sigan presentando fuertes beneficios en el segundo trimestre. "Aunque las tensiones disminuyan, los mercados no vuelven de la noche a la mañana a la normalidad", observó Innes.

"No estoy seguro de que este conflicto vaya a resolverse tan fácilmente", apuntó Adi Imsirovic, profesor de sistemas energéticos en la Universidad de Oxford. Eso mantendría los precios altos durante más tiempo.

Ese escenario probablemente impulsará nuevos proyectos de petróleo y gas, como prevé TotalEnergies, basados en yacimientos de pequeño tamaño capaces de empezar a producir con rapidez. Innes cree que las compañías preferirán confiar en proyectos de bajo coste antes que lanzarse "a ciegas" a una expansión masiva.

"Los proyectos ganadores serán probablemente aquellos de bajo coste, flexibles y seguros desde el punto de vista geopolítico, más que una expansión masiva por el simple hecho de expandirse", añadió. En los últimos años, BP y Shell han rebajado varios de sus objetivos climáticos para seguir apostando por la producción de petróleo y gas.

Más recientemente, TotalEnergies anunció que ya no puede comprometerse con su objetivo de neutralidad de carbono para 2050, y subrayó que el mundo aún no está preparado para prescindir del petróleo. El conflicto, no obstante, ha devuelto al primer plano el papel de las energías renovables en la seguridad energética. "Esto no ha pasado desapercibido en ninguna capital del mundo", concluyó Imsirovic.

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