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Alemania firma un importante acuerdo de GNL canadiense en plena alarma energética por Oriente Medio

ARCHIVO - La unidad flotante de GNL Hoegh Esperanza, anclada en la inauguración de la terminal de GNL de Wilhelmshaven, Alemania, 17 de diciembre de 2022
ARCHIVO - La FSRU Hoegh Esperanza permanece anclada en la inauguración de la terminal de GNL de Wilhelmshaven, Alemania, 17 de diciembre de 2022 Derechos de autor  AP Photo/Michael Sohn, pool, File
Derechos de autor AP Photo/Michael Sohn, pool, File
Por Doloresz Katanich con AP
Publicado Ultima actualización
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Canadá ha llegado a un acuerdo para exportar gas natural licuado a Alemania desde una futura terminal en la costa del Pacífico, según informó el martes un responsable conocedor del asunto.

Canadá se dispone a reforzar sus vínculos energéticos con Alemania mientras Europa lidia con una prolongada crisis energética vinculada a la guerra en Ucrania y ahora al agravamiento del conflicto en Oriente Medio.

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Canadá firmará un acuerdo con el grupo alemán SEFE (Securing Energy for Europe) para el suministro desde la proyectada planta exportadora de Ksi Lisims, en la costa de la Columbia Británica, informó AP citando a fuentes conocedoras del asunto.

Las fuentes hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizadas a hacerlo antes del anuncio previsto para el miércoles.

En virtud del acuerdo se exportará hasta un millón de toneladas métricas anuales de gas natural licuado.

Las exportaciones previstas desde Canadá equivaldrían, en términos energéticos, aproximadamente a una octava parte de las importaciones de GNL de Alemania del año pasado. Alemania importó 106 teravatios hora de gas a través de terminales de GNL en 2025, según la Bundesnetzagentur, el regulador federal de la energía.

SEFE es una de las principales empresas energéticas alemanas. Antes fue la filial alemana de Gazprom, hasta que Berlín la nacionalizó en 2022, cuando Europa afrontaba una crisis energética ligada a la guerra en Ucrania.

Tras el respaldo de los países europeos a Ucrania, Rusia redujo drásticamente los suministros de gas natural, lo que desencadenó una crisis energética que alimentó la inflación y obligó a algunas fábricas a recortar producción o cerrar ante la escalada de los precios de la energía.

Antes de la guerra, Alemania era uno de los principales importadores de gas ruso en Europa. Alemania sigue dependiendo de las importaciones de GNL en sus esfuerzos por reemplazar el gas ruso transportado por gasoducto.

Con la guerra con Irán en pleno desarrollo, aumentan las preocupaciones de que la mayor economía europea pueda enfrentarse a nuevos sobresaltos energéticos.

Las perspectivas económicas de Alemania se han deteriorado de forma acusada en medio del conflicto y la inestabilidad en los mercados energéticos. En abril, el Gobierno alemán redujo a la mitad su previsión de crecimiento para 2026, hasta el 0,5% del PIB, aludiendo al impacto de los choques energéticos vinculados a la guerra con Irán.

Los últimos indicadores apuntan a que la economía alemana siguió débil en mayo, con la industria manufacturera y los servicios bajo presión, lo que indica una contracción continuada del sector privado. Sin embargo, el índice de clima empresarial ifo de Alemania repuntó de forma inesperada en ese mismo mes.

Canadá mira más allá del mercado estadounidense

El presidente del Gobierno canadiense, Mark Carney, se ha fijado el objetivo de duplicar el comercio fuera de Estados Unidos en el plazo de una década. El país, rico en recursos energéticos, exporta actualmente casi todo su petróleo y gas a Estados Unidos.

El primer ministro de la Columbia Británica, David Eby, declaró este martes que un acuerdo para suministrar GNL canadiense a Alemania supondría un paso clave para que los socios del proyecto Ksi Lisims adopten la decisión final de inversión sobre la planta y terminal de exportación, valoradas en 10.000 millones de dólares canadienses (6.600 millones de euros).

Ksi Lisims, situada en la isla Pearse, cerca de la frontera con Alaska, ya ha obtenido los permisos necesarios, pero el consorcio aún no ha tomado la decisión final de inversión que permitiría iniciar las obras.

Eby señaló que asegurar contratos de suministro a largo plazo con los clientes es un paso crucial antes de que el proyecto pueda avanzar. La alianza ya ha firmado acuerdos de suministro con una filial de Shell y con la francesa TotalEnergies.

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