Los fiscales generales de Nueva York y Nueva Jersey han emitido citaciones a la FIFA en una investigación por supuestas prácticas engañosas de venta de entradas para el Mundial de 2026, tras quejas de aficionados por precios los desorbitados.
El máximo organismo del fútbol afronta una presión legal creciente en territorio estadounidense cuando faltan apenas dos semanas para el inicio del Mundial de 2026. Los estados de Nueva York y Nueva Jersey han abierto investigaciones formales sobre la venta de entradas de la FIFA para el torneo, alegando preocupación por precios engañosos y por la precisión en la asignación de asientos, mientras los críticos acusan a la organización de aprovecharse de los aficionados que llevaban años esperando que la competición llegara a su casa.
Según un comunicado conjunto difundido el miércoles, la fiscal general de Nueva York, Letitia James, y la fiscal general de Nueva Jersey, Jennifer Davenport, han emitido citaciones en las que reclaman documentación interna sobre cómo se fijaron los precios de las entradas y cómo se definieron y comercializaron las categorías de asientos.
La investigación se centra en ocho partidos en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, entre ellos la final del torneo, prevista para el 19 de julio. "Los neoyorquinos llevan años esperando que el Mundial llegue a su propia ciudad y merecen tener una oportunidad real de acceder a entradas asequibles", afirmó James.
Parte de la investigación se centra en las denuncias de compradores que aseguran haber recibido asientos en zonas del estadio menos deseadas que las que seleccionaron y pagaron inicialmente.
Según las fiscales generales, la FIFA agravó la confusión al introducir una nueva categoría 'Front Category' de entradas premium después de que hubiera concluido la fase inicial de venta, lo que en la práctica reorganizó la jerarquía de asientos para aficionados que ya habían desembolsado su dinero.
Los investigadores también examinan el uso por parte de la FIFA de la 'tarificación variable', una forma de precios en función de la demanda aplicada por primera vez en un Mundial.
Según las informaciones, los precios de más de 90 partidos aumentaron entre octubre de 2025 y abril de 2026, y una investigación de 'The Athletic' detectó incrementos de alrededor del 25% para los encuentros en México y Canadá.
"Nadie debería ser manipulado para pagar precios desorbitados por un asiento, y los aficionados deben poder confiar en que las entradas que compran serán las que reciban", declaró la fiscal general de Nueva York.
"La FIFA ha convertido la compra de una entrada para el Mundial en un calvario de confusión, falsa escasez y precios imposibles", añadió la fiscal general de Nueva Jersey. Por el momento, la FIFA no ha comentado públicamente la investigación.
La investigación llega cuando el torneo, del que se espera que genere en torno a 13.000 millones de dólares (11.100 millones de euros) para la organización, afronta críticas crecientes tanto de los aficionados como de los reguladores.
Queja de consumidores en la UE
Los requerimientos de las autoridades estadounidenses no son un caso aislado. En marzo, la organización de defensa de los consumidores Euroconsumers y la red Football Supporters Europe (FSE) presentaron una denuncia formal ante la Comisión Europea, en la que acusan a la FIFA de abusar de su posición de monopolio en la venta de entradas y califican los precios de "abusivos" y de una "traición monumental" a los aficionados.
La Comisión confirmó la recepción de la denuncia y señaló que evaluará el caso conforme a los procedimientos habituales, aunque desde entonces no se han comunicado nuevos avances.
En el centro de la queja europea está lo que los activistas describen como una brecha evidente entre las promesas y la realidad. La FIFA anunció inicialmente entradas para la fase de grupos desde apenas 60 dólares, pero según Euroconsumers casi ningún aficionado logró conseguir un asiento a ese precio.
La organización también cobra una comisión del 15% tanto a compradores como a vendedores a través de su propia plataforma de reventa, una práctica que Euroconsumers considera muy lucrativa para el organismo rector y perjudicial para los derechos de los consumidores.
"Pongamos fin a esta tarificación dinámica y anunciemos con total transparencia cuáles serán los precios", señaló Els Bruggeman, responsable de política y aplicación en Euroconsumers.
La FIFA, que se define como una organización sin ánimo de lucro y asegura que los ingresos se reinvierten en sus 211 asociaciones miembro, ha defendido su modelo apelando a una demanda mundial sin precedentes y afirma haber recibido más de 500 millones de solicitudes de entradas para el torneo.