OpenAI ha presentado documentación preliminar que allanaría el camino para convertirse en empresa cotizada, la tercera de un potente trío de compañías de inteligencia artificial que se apresuran a debutar en Wall Street.
OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT, ha presentado documentación preliminar confidencial ante la Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos (SEC), un paso clave hacia una posible salida a Bolsa.
La empresa de inteligencia artificial con sede en San Francisco anunció la presentación este lunes, convirtiéndose en la última gran compañía del sector en acercarse a una salida a Bolsa (OPV).
"Esperamos que se filtre, así que preferimos anunciarlo nosotros", señaló OpenAI en un comunicado. "Todavía no hemos decidido el calendario, puede pasar un tiempo porque hay cosas que queremos hacer que probablemente sean más fáciles como empresa privada. Pero es un equilibrio complejo de pros y contras y esto nos da la opción de salir a Bolsa antes si finalmente resulta ser lo mejor".
El paso se produce después de que su rival Anthropic anunciara el 1 de junio que también prepara su salida a Bolsa. Ambas compañías se suman a SpaceX, de Elon Musk, que ha iniciado una gira de presentación para una OPV mientras se posiciona como una empresa espacial centrada en la inteligencia artificial.
El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, planteó por primera vez el año pasado la posibilidad de una salida a Bolsa, que describió como el "camino más probable" para la empresa dada su escala y la necesidad de captar un capital considerable para desarrollar sistemas avanzados de inteligencia artificial.
Fundada en 2015 como una organización sin ánimo de lucro centrada en desarrollar inteligencia artificial para el bien común, OpenAI se ha convertido desde entonces en una empresa valorada en 852.000 millones de dólares (unos 730.000 millones de euros).
La presentación llega en lo que el analista de eMarketer Nate Elliott describe como un "momento delicado" para la compañía, ya que OpenAI se enfrenta a una competencia creciente de Google y Anthropic.
"Pero OpenAI no tiene muchos otros lugares a los que recurrir para obtener el enorme capital que necesita para cubrir sus costes", señaló Elliott.
Un paso decisivo hacia la salida a Bolsa se produjo el año pasado, cuando OpenAI reestructuró su negocio y se transformó en una sociedad de beneficio público, aunque mantuvo el control en su organización matriz sin ánimo de lucro.
La empresa superó además el mes pasado un importante obstáculo legal al imponerse a Musk en un juicio con jurado en un tribunal federal. Musk, cofundador y uno de los primeros donantes, había tratado de apartar a Altman de la dirección y revertir la transformación de OpenAI en una compañía con ánimo de lucro. Un juez desestimó el caso después de que el jurado concluyera que Musk había presentado la demanda demasiado tarde.
Por qué OpenAI necesita más capital
OpenAI no ha hecho públicas sus cifras de ingresos ni ha ofrecido un calendario para alcanzar la rentabilidad. Al igual que Anthropic y SpaceX, la compañía pierde más dinero del que ingresa, ya que sigue gastando grandes sumas en infraestructuras y desarrollo mientras compite en un mercado de inteligencia artificial cada vez más saturado. Entre sus principales rivales figuran el asistente conversacional Claude, de Anthropic, y Gemini, de Google.
En una entrevista con la agencia Associated Press en abril, la directora financiera de OpenAI, Sarah Friar, afirmó que la empresa ya opera con la disciplina que se espera de una cotizada, incluida la medición de los ingresos según las normas exigidas para los informes a la SEC.
"Quiero que estemos preparados", dijo Friar. "Creo que es bueno poder acudir a los mercados públicos, son mucho más grandes que los mercados privados".
Añadió que la valoración actual de OpenAI la situaría entre las 15 mayores empresas del índice S&P 500.
"Convertirse en una empresa cotizada aporta un cierto sello de credibilidad", señaló Friar. "En ese momento, la gente examina tu balance, la SEC te supervisa y así sucesivamente".
En un comunicado aparte difundido el lunes, Altman esbozó las ambiciones a largo plazo de OpenAI, entre ellas desarrollar un investigador de IA automatizado, acelerar el crecimiento económico y ofrecer "a todo el mundo en la Tierra una AGI personal", es decir, una inteligencia artificial general capaz de superar a los humanos en muchas tareas.
Altman explicó que OpenAI había pasado de la investigación pura a los productos comerciales y que ahora entra en una tercera fase centrada en una distribución amplia de los beneficios de la inteligencia artificial.
"Trabajamos para garantizar que las ganancias se repartan de forma amplia", afirmó. "Todo el mundo debería tener la oportunidad de acceder a una parte significativa de la prosperidad que genere la inteligencia artificial".
Sus declaraciones llegaron pocos días después de que Altman se reuniera con el senador estadounidense Bernie Sanders, que ha propuesto otorgar al público un 50% de participación en empresas de inteligencia artificial como OpenAI. También se producen tras las palabras del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que se ha mostrado partidario de que la ciudadanía participe en el crecimiento de la industria de la inteligencia artificial.