Volkswagen afronta al parecer la reestructuración más radical de su historia, con la posible supresión de hasta 100.000 empleos y el cierre de cuatro fábricas en Alemania.
En el constructor automovilístico Volkswagen, con sede en Wolfsburg, se perfila un recorte profundo. Según informa la revista 'manager magazin' citando a fuentes internas, el consejero delegado Oliver Blume planea eliminar en todo el grupo hasta 100.000 de los aproximadamente 657.000 puestos de trabajo actuales. Eso supondría duplicar el objetivo de reducción de plantilla fijado hasta ahora, hace solo unos meses VW había anunciado que recortaría unos 50.000 empleos de aquí a 2030, un plan que ya entonces se consideró históricamente drástico.
Blume ya habría presentado al consejo de administración un plan de saneamiento en este sentido. Según una segunda fuente interna, el documento central evita deliberadamente fijar una cifra concreta para dejar margen a su desarrollo posterior.
Volkswagen ha declinado comentar la información. "Los asuntos relevantes se debaten y se deciden en los órganos competentes. No vamos a adelantarnos a ese proceso", declaró un portavoz en una comunicación escrita remitida a Euronews.
El portavoz añadió: "La dirección ha recalcado en repetidas ocasiones que nuestro modelo de negocio vigente ya no funciona para todas las marcas, desarrollar coches en Alemania, fabricarlos en Europa y exportarlos a todo el mundo". Tanto la industria del automóvil como el propio grupo Volkswagen atraviesan una transformación profunda.
Cuatro plantas se enfrentan al cierre
Además de la reducción de plantilla, el informe de 'manager magazin' apunta a que a medio plazo también se cerrarán cuatro centros de producción. Los planes afectarían a las plantas de VW en Hannover, Zwickau y Emden, así como a la fábrica de Audi en Neckarsulm, en el estado federado de Baden-Württemberg. Según estos planes, la producción en estas instalaciones se iría apagando a medida que finalice el ciclo de los modelos que se fabrican actualmente. Sigue sin estar claro cómo se aplicará jurídicamente y en términos de convenio un ajuste de personal de tal magnitud, en Volkswagen rige por ahora una garantía de empleo hasta finales de 2030 y en Audi incluso hasta finales de 2033.
Más allá del recorte de personal, el grupo planea según dicho informe una reordenación de fondo de su estructura. Tanto la marca principal Volkswagen como la división de componentes se separarían del perímetro del grupo y se transformarían en sociedades independientes. Con esta lógica, las marcas escindidas podrían colocarse en el futuro con mayor facilidad en los mercados de capitales.
Una crisis de larga gestación
Los planes actuales no han caído del cielo, representan el punto culminante provisional de una profunda crisis estructural. En el primer trimestre de 2026, el beneficio neto del grupo se desplomó un 28 % hasta 1,56 mil millones de euros, mientras que la facturación descendió un dos por ciento hasta 75,7 mil millones de euros.
El director financiero Arno Antlitz advirtió entonces con una franqueza poco habitual: "Los recortes de costes previstos hasta ahora no son suficientes. Si no lo logramos, pondremos en riesgo nuestro futuro". A ello se suman los aranceles estadounidenses, que según Antlitz suponen para el grupo una carga adicional de unos cuatro mil millones de euros al año. Al mismo tiempo, VW perdió en el primer trimestre un 20 % de sus ventas en su principal mercado individual, China, mientras fabricantes chinos como BYD ganan terreno no solo en su país, sino cada vez más también en Europa.