En Uzbekistán se han identificado más de 30 minerales críticos y hay en marcha 76 proyectos de inversión por unos 2.400 millones de euros, con nuevas minas e instalaciones de procesado orientadas a materiales para vehículos eléctricos, semiconductores y energías renovables.
La demanda mundial de minerales críticos utilizados en vehículos eléctricos, semiconductores y sistemas de energías renovables está en aumento, mientras Uzbekistán amplía sus proyectos de extracción y procesamiento en varias regiones industriales.
Según las cifras oficiales, en el país se han identificado más de 30 tipos de minerales críticos y actualmente están en marcha 76 proyectos de inversión que implican a 28 elementos raros, valorados en unos 2.400 millones de euros.
Regiones ricas en minerales como Almalyk, Navoi y Surkhandarya albergan yacimientos de cobre, molibdeno, wolframio, litio, niobio, tántalo, renio y otros metales raros.
Base industrial e historia de la producción
La pieza clave del sector es el Complejo Minero Metalúrgico de Almalyk, una de las mayores empresas industriales de Asia Central y un importante productor de cobre. El complejo integra en un único sistema productivo las operaciones de extracción, tratamiento y fundición.
"Las obras de construcción en Kalmakyr comenzaron en 1954 y en 1959 entró en funcionamiento. Desde entonces la extracción de mineral no se ha detenido y se han enviado a planta más de mil millones de toneladas para su procesamiento", explicó Feruz Tursunov, jefe del Departamento de Producción y Técnica de la División Minera de Kalmakyr. "La producción se mantiene en niveles elevados", añadió.
"En la actualidad, la división minera de Kalmakyr produce más de 38 millones de toneladas de mineral al año."
El complejo da empleo a más de 35.000 trabajadores y produce cobre, zinc, oro, plata y metales asociados como molibdeno, wolframio y renio.
El proyecto Yoshlik-1
Yoshlik-1 es uno de los mayores proyectos mineros actualmente en desarrollo en el sector. El yacimiento, cuya explotación activa comenzó en 2017, forma parte del sistema minero de Almalyk y se está desarrollando por fases debido a su tamaño y complejidad geológica.
"Antes de 2017, el yacimiento se conocía con otro nombre y se consideraba difícil de explotar por los grandes volúmenes de material estéril. Tras nuevas prospecciones y la cooperación con empresas internacionales, las reservas se revisaron de forma significativa", señaló Vyacheslav Aminov, geólogo jefe de la Dirección de Yoshlik-1.
Aminov destacó que el yacimiento contiene diversos metales.
"Extraemos cobre, oro, plata, molibdeno y también metales raros como renio, selenio y telurio", explicó. "Las reservas se han incrementado aproximadamente dos veces y media respecto a las estimaciones anteriores. Según las previsiones actuales, el yacimiento puede sostener la producción durante más de 50 años."
Según los ingenieros del yacimiento, se han retirado más de 248 millones de metros cúbicos de material estéril y se han construido unos 45 kilómetros de infraestructura ferroviaria para transportar el mineral. Actualmente operan más de 400 unidades de maquinaria pesada para minería.
Cambios institucionales y política de minerales críticos
En 2024 Uzbekistán creó el Complejo de Metales Tecnológicos de Uzbekistán, encargado de coordinar el desarrollo de los minerales críticos desde la exploración hasta el procesamiento.
"El Complejo de Metales Tecnológicos se creó para gestionar toda la cadena, desde la exploración geológica hasta la producción de bienes de mayor valor añadido", explicó el viceministro Urol Yusupov. "El objetivo no es solo la extracción, sino también desarrollar el procesamiento dentro del país."
La institución está impulsando clústeres de procesamiento de wolframio y molibdeno, así como proyectos relacionados con litio, grafito, tántalo, niobio y magnesio. También estudia fórmulas para tratar los residuos industriales procedentes de actividades mineras anteriores.
De aquí a 2030, el Gobierno planea ampliar la gama de minerales procesados.
"Uzbekistán figura entre los cinco primeros países del mundo en reservas de wolframio", señaló Yusupov, citando las estimaciones oficiales.
También indicó que se espera ampliar la lista de minerales críticos.
"Hoy nos centramos principalmente en el wolframio, el molibdeno, el selenio, el telurio y el renio. Pero para 2030 la lista de minerales críticos se ampliará con unos 12 elementos adicionales."
También se están realizando pruebas piloto de extracción de litio.
"A partir de este año empezamos la puesta en explotación de los yacimientos de grafito", apuntó.
Otros minerales, entre ellos tántalo, niobio y magnesio, están previstos para fases posteriores de desarrollo.
"Nuestra estrategia no pasa por exportar materias primas, sino por crear una cadena de valor añadido dentro del país", añadió Yusupov.
Entre los clústeres industriales previstos figuran la producción de wolframio en la región de Samarcanda y el procesamiento de molibdeno en la región de Taskent.
Cooperación internacional
Uzbekistán también está ampliando la cooperación con socios extranjeros en materia de investigación y tecnología.
"Hemos firmado acuerdos de cooperación con la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá, Corea del Sur y China en el ámbito de los minerales críticos y las tecnologías avanzadas", explicó Yusupov.
Entre los proyectos conjuntos figuran trabajos con la KU Leuven, en Bélgica, sobre extracción de renio, y con la canadiense SGS en tecnologías del litio.
"Desde 2025 hemos podido extraer renio con un 99,99 % de pureza. Como resultado, hemos empezado a exportar renio refinado", indicó.
También continúan las pruebas piloto para la extracción de litio.
Producción de zinc y aspectos medioambientales
En la planta de producción de zinc de Almalyk, las operaciones incluyen el tratamiento de gases residuales y la recuperación de subproductos.
"Producimos zinc, cadmio y ácido sulfúrico. Además elaboramos subproductos como sulfato de zinc y polvo de óxido de zinc", explicó Saidullo Abdurakhmonov, ingeniero jefe de la planta de zinc.
Explicó que las emisiones de dióxido de azufre del proceso productivo se capturan y se transforman en ácido sulfúrico.
"El objetivo de la planta de ácido sulfúrico es capturar estos gases y convertirlos en productos útiles en lugar de liberarlos a la atmósfera."
La producción anual de ácido sulfúrico alcanza las 180.000 toneladas y se destina principalmente a las industrias químicas y de fertilizantes del país.