Nvidia y seis de las mayores gestoras de inversión planean destinar más de 433.000 millones de euros a infraestructuras de IA para construir centros de datos sin cargar el coste en sus balances.
Nvidia ha reclutado a Wall Street para financiar a sus propios clientes.
El fabricante estadounidense de chips informó la semana pasada de que había firmado memorandos de entendimiento con los mayores gestores de activos de Wall Street, entre ellos Apollo Global Management, Blackstone, BlackRock, Brookfield Asset Management, Goldman Sachs y KKR, para captar más de medio billón de dólares que las empresas de IA podrán tomar prestados, un dinero con el que comprarán sus chips y construirán los servidores que los hacen funcionar.
Las seis firmas crearán lo que Nvidia denomina "compute financing platforms", estructuras que recurren a dinero institucional, fondos de seguros y crédito privado. Los prestatarios podrán usar los recursos para adquirir chips, así como servidores, equipos de red, edificios y suministro eléctrico.
Nvidia tiene la opción de garantizar hasta una cuarta parte de cada operación, lo que reduce el tipo de interés que pagan sus clientes y deja la mayor parte del riesgo de crédito en manos de los prestamistas.
El consejero delegado Jensen Huang explicó que solo se dirigió a estas seis compañías y ninguna rechazó la propuesta.
Mantener ese gasto fuera de sus propios balances es precisamente el objetivo, y el hecho de que sea necesaria una estructura así dice mucho a los inversores sobre dónde se sitúan ahora las limitaciones del boom de la IA.
La ingeniería financiera se apoya en una sola reclasificación. Las unidades de procesamiento gráfico (GPU) se han considerado siempre equipamiento que pierde valor rápidamente, superado cada vez que llega una generación más rápida.
En la práctica, Nvidia está pidiendo a los prestamistas que las traten como infraestructuras de larga duración, más cercanas a una autopista de peaje o a una central eléctrica, contra las que se puede endeudarse durante años.
"Ahora son activos que generan ingresos", afirmó Huang, que los describió como productivos, duraderos y transferibles entre clientes.
Por qué el dinero tiene que venir de otra parte
El calendario refleja una presión que se ha ido acumulando durante todo el año.
Microsoft, Amazon, Alphabet, Meta y otros hiperescalares cuyos servicios en la nube alojan la mayor parte de las cargas de trabajo de IA del mundo han anunciado en conjunto entre 720.000 millones de dólares (624.000 millones de euros) y 745.000 millones de dólares (646.000 millones de euros) de inversión de capital en 2026, un incremento de alrededor del 77% respecto al año pasado.
Lo que los analistas esperan que los hiperescalares gasten solo en 2027 se ha más que duplicado en un año, desde un consenso de 480.000 millones de dólares (416.000 millones de euros) en agosto de 2025 hasta 1,08 billones de dólares (943.000 millones de euros) este mes, un aumento de alrededor del 127%, según Bank of America.
El patrón se ha repetido en cada fase.
Los analistas que ya consideraban insostenible la inversión del año pasado vieron después cómo los hiperescalares elevaban sus previsiones a comienzos de 2026, volvían a revisarlas al alza durante el año y apuntaban a cifras aún mayores para el próximo año y para 2028.
Moody's ha advertido de que un nivel de gasto así está reduciendo el flujo de caja libre y empujando a los grupos tecnológicos hacia un endeudamiento más intenso. Alphabet registró un flujo de caja libre negativo de 5.900 millones de dólares (5.100 millones de euros) en un trimestre en el que destinó 44.900 millones de dólares (38.900 millones de euros) a proyectos.
Esa es la presión que la estructura del acuerdo de Nvidia con Wall Street pretende aliviar.
La deuda emitida a través de estas "compute financing platforms" se contabiliza en los vehículos de financiación, no en los balances de los propios hiperescalares, y cuenta además con el respaldo de Nvidia, lo que protege las calificaciones de crédito y deja margen para endeudarse por vías convencionales en otros ámbitos.
Para los operadores más pequeños el efecto es aún mayor, ya que compañías como CoreWeave y Nebius, que carecen de calificación de inversión y pagan caro el crédito, obtienen acceso a capital en condiciones hasta ahora reservadas a los gigantes.
Qué ha interpretado realmente el mercado
La reacción fue más ambivalente de lo que sugiere la cifra principal y llegó semanas después de una corrección en julio, motivada por las dudas sobre si el gasto en IA se autofinanciará.
En esencia, los inversores en bolsa vieron cómo se despejaba un cuello de botella, mientras que los inversores de crédito percibieron otra cosa, el coste de asegurar la deuda propia de Nvidia frente a un impago aumentó tras el anuncio y se ha aproximadamente duplicado desde finales de mayo.
Sus dudas se concentran en la reclasificación mencionada anteriormente.
"Los chips se deprecian rápido y pierden valor en cuanto aparece una generación más nueva", advirtió Nigel Green, de la firma de asesoría financiera deVere Group, señalando que prestar contra ellos solo funciona si la garantía mantiene su valor.
Los críticos señalan además que Nvidia está contribuyendo a financiar la compra de sus propios productos, lo que acentúa la circularidad que ya preocupa al sector.
El consejero delegado de Goldman Sachs, David Solomon, lo calificó como "un momento decisivo de un ciclo de inversión histórico en IA".
Que resulte decisivo en el sentido que Solomon sugiere depende de una cuestión que nadie puede responder aún, cuál será el valor de una GPU actual dentro de cinco años.