La deuda de Estados Unidos cruzó el umbral de 40 billones de dólares tras sumar un billón en apenas cinco meses, equivalente a lo que ganaría un trabajador medio en 615 millones de años.
La deuda nacional bruta de Estados Unidos ha alcanzado oficialmente 40 billones de dólares por primera vez en la historia esta semana, según el Tesoro estadounidense. Esto sucede mientras el Gobierno sigue gastando más de lo que ingresa, entre otros conceptos en defensa, la Seguridad Social y los intereses de la deuda.
Solo este último concepto cuesta ya al Gobierno más de 1 billón de dólares al año.
Este hito se ha producido mientras los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a largo plazo alcanzaban máximos de varios años al inicio de la semana, reflejo de la preocupación de los inversores por la inflación, las tensiones globales y la creciente deuda del país.
Cuantos más intereses paga un país, más rápido crece su deuda.
La deuda nacional ha aumentado a medida que Estados Unidos se endeuda para cubrir déficits presupuestarios recurrentes. El mayor coste de los intereses incrementa el gasto, obliga a seguir pidiendo préstamos y alimenta un círculo vicioso de deuda al alza.
Los intereses se pagan con los ingresos federales, principalmente impuestos. Cuando esos ingresos no bastan, el Gobierno recurre a más endeudamiento, trasladando parte del coste a los presupuestos y contribuyentes futuros.
"Sobre la base de los salarios medios, a un trabajador estadounidense le llevaría más de 615 millones de años ganar el equivalente a los 40 billones de dólares de la deuda nacional de Estados Unidos, que por sí sola se ha duplicado en una década", señala Dan Coatsworth, responsable de mercados de AJ Bell.
Maya MacGuineas, presidenta del 'Committee for a Responsible Federal Budget', afirmó en un comunicado: "Los 40 billones de dólares de deuda no existen solo en los balances del Gobierno, se sienten en toda la economía y acaban llegando, de una forma u otra, al bolsillo de la gente".
Advirtió de que "cuanto más nos endeudamos, más agravamos la inflación, desplazamos otras prioridades del presupuesto y nos dejamos vulnerables ante emergencias internas y turbulencias en el exterior".
1. ¿Tiene realmente Estados Unidos la mayor deuda del mundo?
Sí, el volumen de deuda de Estados Unidos en términos absolutos eclipsa al de cualquier otra gran economía en cifras nominales.
Sin embargo, no es el país con una carga de deuda más pesada. La enorme deuda de la mayor economía del mundo resulta menos alarmante si se analiza desde la perspectiva de la fortaleza de la economía que la respalda. Ese enfoque refleja el tamaño de la carga en relación con el producto económico total del país y se considera por tanto un mejor indicador de su posición fiscal que la cifra bruta de deuda por sí sola.
El FMI prevé que la deuda bruta del conjunto de las administraciones públicas de Estados Unidos alcance 40,7 billones de dólares en 2026, frente a un PIB nominal de 32,4 billones. Esto situaría la deuda en el 125,8% del PIB, por encima del 103,7% registrado en 2012, lo que pone de manifiesto que la deuda pública ha crecido más deprisa que la economía en este periodo. Las cifras proceden de la base de datos World Economic Outlook de abril de 2026 del FMI.
2. ¿Cómo ha llegado la deuda estadounidense a 40 billones de dólares?
Las guerras, las recesiones y la pandemia de COVID-19 han disparado la deuda estadounidense en los últimos años. Sin embargo, en los últimos tiempos el ritmo de aumento se ha acelerado. La deuda bruta alcanzó su anterior hito de 39 billones de dólares en marzo de 2026, hace menos de cinco meses.
"La deuda nacional bruta se ha duplicado en los últimos diez años; en menos de veinte años, se ha multiplicado por cuatro", explicó MacGuineas, que añadió que Estados Unidos tardó casi 200 años en ver cómo su deuda bruta alcanzaba por primera vez 1 billón de dólares, en 1981.
"En aquel momento, el presidente Reagan dijo a la nación en un discurso televisado: 'Si como nación necesitábamos una advertencia, que sea esta'. Ya en el año 250 de la historia de Estados Unidos, estamos gastando más que aquella cantidad solo en el pago de intereses de nuestra deuda", añadió.
3. ¿Qué incluyen en realidad esos 40 billones de dólares y a quién se debe el dinero?
La cifra de 40 billones de dólares, conocida como deuda federal bruta, incluye la deuda en manos del público y la deuda en manos del propio Gobierno, denominada deuda intragubernamental. No comprende las deudas de los gobiernos estatales y locales ni las deudas personales de los ciudadanos.
La deuda en manos del público es la parte que se debe a inversores ajenos al Gobierno federal, entre ellos particulares, bancos, fondos de pensiones y de inversión, inversores extranjeros, gobiernos estatales y locales y la Reserva Federal.
Es el componente más abultado de los 40 billones totales y supera los 32 billones de dólares, según el 'Committee for a Responsible Federal Budget'.
MacGuineas señaló en un comunicado que "la deuda en manos del público ha superado recientemente el tamaño de nuestra economía, el déficit en relación con el PIB es el doble de lo que debería ser y el coste de los intereses supera nuestro presupuesto de defensa nacional".
Puede resultar algo tranquilizador que la mayor parte de la deuda del Gobierno estadounidense esté en manos nacionales.
Entre esos inversores figuran la Reserva Federal y cuentas del propio Gobierno, bancos estadounidenses, fondos de pensiones y de inversión, aseguradoras, gobiernos estatales y locales, hogares y otros inversores.
En conjunto, poseían alrededor del 76% de la deuda federal a finales de junio de 2026, según el Tesoro estadounidense.
Los inversores extranjeros e internacionales constituyen el siguiente grupo en importancia, con 9,27 billones de dólares, es decir, el 24,1%, en junio de 2026.
Japón tenía 1,12 billones de dólares en bonos del Tesoro en junio de 2026, lo que representa el 12% de las tenencias extranjeras. Los países fuera de los veinte mayores tenedores extranjeros sumaban conjuntamente el 19,9%.
4. ¿Por qué sigue endeudándose el Gobierno?
El Gobierno pide prestado porque gasta más de lo que recauda.
Se prevé que el déficit presupuestario federal alcance 1,9 billones de dólares en 2026, el equivalente al 5,8% del PIB. Sin embargo, una actualización de agosto muestra que el déficit había llegado ya a 1,8 billones de dólares en los primeros diez meses del ejercicio fiscal de 2026, que va del 1 de octubre de 2025 al 30 de septiembre de 2026.
La Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés) prevé que el gasto federal, incluidos defensa, la Seguridad Social y los intereses netos, ascienda a unos 7,4 billones de dólares en el ejercicio fiscal 2026, frente a unos ingresos de 5,6 billones.
El gasto total incluye 1,67 billones de dólares para la Seguridad Social, cerca de 1,9 billones para los principales programas sanitarios, 918.000 millones para defensa, 1,04 billones en intereses netos y aproximadamente 1,9 billones para todos los demás programas federales.
En esta última partida se incluyen las ayudas a la renta, los programas para veteranos, la educación, el transporte, las fuerzas de seguridad, la administración pública y otras actividades federales.
5. ¿Hasta dónde puede seguir aumentando la deuda estadounidense?
La CBO advirtió en febrero de 2026 de que la trayectoria fiscal de Estados Unidos es insostenible, ya que los déficits persistentes elevan la deuda y el coste de los intereses.
Esto implica que el Gobierno deberá subir impuestos, recortar gasto o endeudarse aún más para cumplir sus obligaciones. Según sus previsiones, la deuda federal bruta rondará los 64 billones de dólares a finales de 2036. Financiar esa deuda es cada vez más caro.
Esta semana, la deuda pública, las preocupaciones por la inflación y los riesgos geopolíticos han contribuido a llevar los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo a máximos de varios años. El rendimiento a 30 años rozó el 5,34% el martes, su nivel más alto desde 2007, antes de retroceder después de que el Tesoro ampliara sus recompras de bonos.
La venta masiva de bonos ha encarecido ya la financiación de las empresas y las hipotecas podrían seguir el mismo camino si los rendimientos se mantienen elevados.
A largo plazo, el elevado coste de la financiación engorda la factura futura que afronta el Gobierno federal estadounidense.
Según las previsiones oficiales, el pago de intereses de la deuda se está convirtiendo en uno de los mayores capítulos de gasto de Washington.
Este aumento de los costes coincidirá con un crecimiento económico relativamente moderado. La CBO prevé que el crecimiento real del PIB promedie el 1,8% anual entre 2027 y 2036, tras un avance más vigoroso en 2026. La última previsión del FMI sitúa el crecimiento de Estados Unidos en el 2,3% en 2026.
Aunque los inversores no esperan por ahora que Estados Unidos incurra en impago de su deuda, el Tesoro ha ampliado sus recompras de bonos a largo plazo en un contexto de rendimientos elevados. La medida ha suscitado críticas entre algunos analistas de mercado.
Los estrategas de JPMorgan Jay Barry y Jason Hunter señalaron esta semana a 'MarketWatch' que la medida solo aborda los síntomas y no la causa de fondo de un déficit presupuestario equivalente a alrededor del 6% del PIB. También cuestionaron el impacto a largo plazo de estas recompras. Advirtieron: "Sin una verdadera consolidación fiscal, los mercados podrían considerar que esta actuación carece de credibilidad".
"El hecho de que la deuda nacional estadounidense alcance niveles tan elevados centrará la atención en los riesgos de déficit de la mayor economía del mundo", afirmó Coatsworth, de AJ Bell.
El 'Committee for a Responsible Federal Budget' ha reclamado medidas drásticas, entre ellas comprometerse a "no asumir nueva deuda" y fijar como objetivo un déficit del 3% del PIB, algo que, asegura, ya cuenta con apoyo bipartidista.
MacGuineas añadió: "Sea cual sea la motivación que nuestros cargos electos necesiten encontrar para actuar por fin, ya sean las preocupaciones de sus votantes en casa, las señales de alarma de los mercados financieros, la competencia desde el exterior o las consecuencias de no actuar, deberían encontrarla pronto. Nadie sabe cuántos hitos más puede soportar Estados Unidos".