En la exposición 'Pasítea' de Agnieszka Apoznańska el público mira a través de sus personajes y percibe un suave aroma a miel. Pasítea, la diosa griega del descanso y la relajación, inspira toda la muestra.
Al entrar en la exposición 'Pasítea' de Agnieszka Apoznańska en la Galería Lotna de Varsovia se tiene la sensación de que el cansancio se derrite en nuestro interior, aunque el largo invierno aún no afloja.
Ya en la entrada nos recibe un olor. Es algo inusual, porque al fin y al cabo hemos venido a una exposición de pintura, pero este espacio despierta muchos más sentidos. Zuzanna Ziętek, que se ocupa de vincular los aromas con el arte, ha creado un perfume especial para la exposición de Agnieszka Apoznańska que refleja su estado de ánimo.
"El aroma complementa unas obras magníficas, muy íntimas, suaves, llenas de matices y que, en mi opinión, encajan a la perfección con este perfume que he creado específicamente para esta exposición. El olor completa las piezas de la autora, es envolvente, dulce, cálido y tiene algo ligeramente misterioso", explica Ziętek.
Los 44 cuadros son una invitación a un descanso espontáneo. Según explica la comisaria Julia Barbasiewicz, la exposición 'Pasítea' es un homenaje a la relajación por la que no hay que dar explicaciones.
'Pasítea' es la diosa griega de la relajación, el descanso y las alucinaciones, la más joven de las compañeras de Venus y esposa de Hipnos, dios del sueño. Es una figura que encarna la idea que la artista intenta transmitir en sus obras.
"Son muy oníricas, soñadoras. Agnieszka difumina los contornos en sus cuadros, algo muy característico en ella. Y precisamente sobre esa especie de desenfoque y de cierta irrealidad de las escenas construimos la exposición 'Pasítea'. Nos gustaría que fuera una invitación a descansar, pero también a abandonar cierta pose, cierta máscara que llevamos puesta a diario", explica la comisaria.
En las obras de Agnieszka Apoznańska predominan los tonos rosas. Es un color que para ella tiene muchos significados. "Para mí es un color muy femenino, estereotípicamente femenino, porque a las niñas se las asocia con el rosa, pero también es un color que remite a la cercanía, al calor del vientre materno, o a la piel, a una fuerte carnalidad".
Apoznańska explica que con cada obra explora facetas íntimas de ese color. "Un rosa sucio que puede recordar a un arañazo en la piel, que puede acercarse a la sangre, que puede despertarnos inquietud y que, al mismo tiempo, puede generar una sensación de calidez, de amor y de textura en ese color", explica la artista.
La pintora admite que la inauguración es uno de los pocos momentos en que se puede ver su obra y por ello se permite jugar un poco: "Trabajo a partir de una idea que voy explorando de cuadro en cuadro. En este caso era la idea del descanso, la relajación y la necesidad de encontrarse. Cada pieza me sugería en cierta medida cómo sería la siguiente", explica Agnieszka Apoznańska.
Recorriendo la exposición 'Pasítea' de arriba a abajo
"Las obras funcionan como una especie de rompecabezas y los recorridos que cada persona puede trazar entre los cuadros crean ciertos motivos que se repiten. Queremos que cada visitante pueda construirse su propio relato a partir de las piezas de Agnieszka", señala la comisaria Julia Barnasiewicz.
Agnieszka Apoznańska confiesa que le gusta que, al trabajar con muchos cuadros a la vez, al final tenga la posibilidad de componerlos como un puzle. "Contrastar un camino que he seguido con otro, por ejemplo un fragmento del cuerpo con un símbolo, con otro color y así sucesivamente. En esta exposición he podido jugar un poco, combinar formatos, acercamientos y detalles", cuenta la pintora.
La artista quiere que el público se sume también a ese juego. "Que vaya buscando esa historia y ese hilo que pasa de una obra a otra, que mire un cuadro y al cabo de un momento continúe su pensamiento en el siguiente, igual que yo durante mi proceso", anima.
En la muestra aparece también el motivo de la cortina. Es una cortina rosa, circular y transparente instalada entre los cuadros, a través de la cual se puede mirar un mundo borroso como el que Agnieszka Apoznańska presenta en sus obras.
"En la exposición aparece también, tanto en los cuadros como físicamente, el motivo del telón, detrás del cual ya no tenemos que seguir actuando ante la gente. Se puede entrar en él en cierto modo como en un portal en el que esconderse, pero a través del que también se pueden contemplar las obras", explica la comisaria.
La exposición de pintura 'Pasítea' de Agnieszka Apoznańska puede visitarse en la Galería Lotna de Varsovia hasta el 6 de marzo. El día de San Valentín, 14 de febrero, la artista nacida en Breslavia guiará personalmente a los visitantes interesados.