La verificación de la edad mediante un selfie en directo o subiendo un documento de identidad oficial es la forma que, según las empresas tecnológicas, se utilizará para mantener a los niños alejados de sitios perjudiciales.
Los controles de edad no deben introducirse en las redes sociales hasta que se aborden los problemas de privacidad y seguridad, según manifestaron el lunes cientos de académicos a los Gobiernos.
La carta abierta, firmada por 371 expertos en seguridad y privacidad de 29 países, llega en un momento en que varios países europeos, entre ellos Reino Unido, Portugal, Francia, España, Italia, Grecia, Finlandia y Alemania, se plantean imponer restricciones al acceso de los niños a las redes sociales.
La verificación de la edad, que establece la edad de un usuario basándose en un selfie en directo o en un documento de identidad oficial, ya es utilizada por algunas empresas de redes sociales y es obligatoria en algunos países europeos, como Italia y Francia.
Pero la misiva sostiene que el método no es seguro y corre el riesgo de exponer a los usuarios a programas maliciosos o estafas en sitios ilícitos que no aplican la verificación, o de revelar más información personal a los proveedores de servicios.
Señala, además, que estos servicios no deben desplegarse "hasta que se asiente el consenso científico sobre los beneficios y perjuicios que pueden aportar las tecnologías de verificación de la edad". Hasta entonces, sostiene la carta, "es peligroso y socialmente inaceptable" poner estos sistemas de verificación en marcha sin entender lo que significa para la seguridad, la privacidad y la igualdad.
Un sistema eficaz de verificación de la edad llevaría incorporada una protección criptográfica en cada consulta, que protegería los datos mientras se envían y reciben, ahonda el documento.
"Semejante infraestructura no sólo es difícil de construir y mantener a escala mundial, sino que añadiría fricción en los servicios, lo que significaría que muchos proveedores se negarían a instalar comprobaciones de edad", se lee en la misiva.
Entre los firmantes figuran Ronald Rivest, ganador del prestigioso premio Turing de informática, y Bart Preneel, presidente de la Asociación Internacional de Investigación Criptológica.